viernes, 3 de octubre de 2014

Reseña: La hija del Nilo.

Buenas tardes, egiptomaníacos. En esta entrada voy a comentaros una novela histórica.
Para los amantes del antiguo Egipto una manera estupenda de sentir que viajamos a esa época (a parte de viajar al propio Egipto, obviamente) es a través de la lectura de una buena novela ambientada en la tierra del Nilo. 
Con esta sección del blog mi intención es ayudaros y aconsejaros a la hora de comprar o leer libros de esta temática que, en mi opinión tras haberlos leído, merezcan la pena o no.
Voy a estrenar la sección de reseñas literarias con la novela "La hija del Nilo".
Evidentemente, a la hora de adquirir un libro/revista/documental/lo que sea sobre el antiguo Egipto siempre va a haber unos temas que se repitan más que otros, ya sea porque hay más información histórica, porque atrae más al público poco conocedor de Egipto, etc. Así, es lógico que al ir a comprar una novela histórica sobre Egipto os encontréis más libros sobre la reina Cleopatra que sobre la reina Merneit. Así que hasta que a algún historiador/egiptólogo/egiptomaníaco se le ocurra darnos a conocer de forma novelada a personajes más desconocidos de Kemet tendremos que conformarnos con Cleopatra, Nefertiti o Tutankhamón; mientras la novela esté bien escrita y documentada no vamos a quejarnos.
En este caso concreto la novela tiene como protagonista, precisamente, a la reina Cleopatra.
Sinopsis
En el año 48 a.C., una jovencísima Cleopatra, la última heredera de los faraones y de la sangre de Alejandro Magno, comparte el trono de Egipto con un hermano al que aborrece, Ptolomeo.
Muy lejos de allí, en Grecia, se decide el futuro de la república romana, encarnado en el enconado enfrentamiento de sus dos generales más carismáticos: Pompeyo y Julio César.

Opinión personal
El libro comienza con la joven de 15 años Cleopatra recluída junto a sus hermanos menores en el templo de Ptah en Menfis, junto a su abuela, de origen griego, pero que ha adoptado nombre y costumbres egipcias tras casarse con un sacerdote egipcio. El motivo de estar allí resguardados y al cuidado de su abuela es por que su padre, Ptolomeo Auletes, ha viajado a Roma para obtener la ayuda de los romanos con el fin de echar del trono a su hija mayor, de su primer matrimonio, Berenice, que le ha usurpado el trono. 
La novela va alternando, en tercera persona, el punto de vista de Cleopatra, en Egipto, con el de Julio Cesar, en guerra con Pompeyo. Poco a poco la jovencita Cleopatra va convirtiéndose en una mujer, y es entonces cuando la desposan con su hermano, un ser horrible, vicioso e incestuoso. Tendrá que hacer frente a peligros y traiciones por parte de aquellos que menos esperaría.
Finalmente, Cleopatra huirá de Egipto e iniciará una guerra civil contra el inepto de su hermano, Ptolomeo, por el trono de Egipto. En su camino conoce a Marco Antonio y, más tarde, a Julio César que, tras vencer a su rival político, se pondrá de parte de la joven reina en la guerra civil entre los hermanos.
Lo mejor: La novela nos presenta la novedad de que Cleopatra es descendiente de egipcios, por el matrimonio de su abuela con un sacerdote de Ptah. No había leído nada al respecto, ni en novelas ni en libros de historia de Egipto y me pareció interesante, aunque no le doy mucha credibilidad.  
El autor se ha documentado bien en historia egipcia, pues aparecen nombres egipcios, los nombres de las horas, el funcionamiento del templo, la mitología, etc. que es algo de agradecer en novelas ambientadas en épocas tan tardías de Egipto, donde predominaba ya más lo griego y romano. Además, la visión que nos da de Cleopatra está lejos de ser la típica (y única hasta hace unos años) de libidinosa y seductora; por el contrario, aparece como una joven inteligente, culta y sensata, lejos de los excesos de sus otros familiares ptolomeos.
Lo peor: Realmente no lo son, pues la historia siempre es fascinante. Pero si estás buscando una novela ambientada en el Egipto de Cleopatra (como daría a entender el título) resulta un poco frustrante lo mucho que se recrea el autor en las escenas de batallas entre César y Pompeyo.


En resumen es una novela bien escrita y bien documentada, pero el autor da demasiados detalles e importancia a las batallas. Lo mejor, sin duda, son las partes en que la reina cobra protagonismo, especialmente su estancia en el templo de Ptah de Menfis.


2 comentarios:

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