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domingo, 26 de junio de 2022

Reseña "La faraona oculta"

Buenas tardes, amigos del templo de Seshat. Hace unas semanas una buena amiga me regaló por mi cumpleaños la novela que hoy os vengo a reseñar, La faraona oculta, de Abraham Juárez. ¡Muchas gracias, Inma! Si queréis saber más sobre esta historia y lo que me ha parecido, continuad leyendo.


Sinopsis: Un nuevo dios viviente es coronado tras el fallecimiento del gran Amenhotep III. Su hijo Amenofis es ahora faraón del Alto y Bajo Egipto. Pero los tiempos de bonanza y paz están por acabar: renacen las hostilidades con los pueblos vecinos, hasta ahora aliados, pero también entre las dos mujeres que buscan compartir el trono, la cortesana Nefertiti y la princesa de Mitanni Teryshepa; y el mismo faraón provoca un cisma interno al derogar el culto a los dioses tradicionales e imponer la veneración a Atón, único dios verdadero. Lejos de Tebas, en la poderosa Akhetatón, ciudad que manda construir en su honor, nacerá Tutankhamón. Pero no será del vientre de Nefertiti...Y entonces todo se sucederá a una velocidad vertiginosa: asesinatos, incestos, intrigas y traiciones que ponen en peligro no solo el proyecto para el reino del faraón, sino la vida de sus principales protagonistas.Sobre el autor: Abraham Juárez (Almería, 1955) ha dedicado su vida profesional a la banca, pero su verdadera pasión es la cultura (historia, arte, pintura, fotografía...). Ha cursado estudios de Historia e Historia del arte. La Faraona oculta es su primera novela, por la que ha recibido el premio Narrativas históricas 2022.
Abraham Juárez. Infolibre.


Reseña:La faraona oculta se ambienta en una época que ya es de sobra conocida entre los egiptomaníacos y los aficionados a la novela histórica, el polémico reinado de Akhenatón, el faraón hereje. Ríos de tinta han corrido acerca de lo sucedido en las apenas dos décadas de reinado de este soberano, que supusieron una etapa sin igual en la historia antigua.No obstante, siempre es interesante leer a un autor nuevo, y no me cabe duda de que Abraham Juárez se ha documentado bastante para escribir sobre la época de Amarna y los personajes que la vivieron, pero el gran inconveniente de esta novela es que se nota demasiado que es la primera que escribe este autor, como explicaré más adelante.Aunque el reinado de Akhenatón y la bella Nefertiti sea un tema muy manido en la novela histórica esto no tiene porqué ser impedimento para que los distintos autores desarrollen historias interesantes, bien estructuradas y narradas, y con personajes bien construidos (sobre todo si se añaden personajes ficticios, que siempre pueden aportar una trama novedosa frente a la ya conocida de Akhenatón, Nefertititi y compañía). Pero desafortunadamente no es el caso de la faraona oculta.La historia comienza de manera similar a Sinuhé el egipcio, pues es a través de la biografía que escribe un amigo del famoso escultor Tutmosis como se nos introduce en la trama. Esto me pareció interesantísimo, pues aparentemente íbamos a conocer los acontecimientos desde el punto de vista del escultor del famoso busto de Nefertiti, quien comienza como un humilde pastor de cabras. Sin embargo, como lectora me sentí engañada. Esperaba leer la historia de cómo este hombre fue saliendo de la miseria para ir escalando posiciones hasta llegar a ser testigo de primera mano de lo ocurrido en la corte real, ya que todo al comienzo de la novela parecía apuntar a ello. Sin embargo, esto no pasó realmente; quien parecía que iba a ser el protagonista no lo fue, pues el autor lo deja pronto de lado para contarnos la historia de otros personajes (reales o ficticios), cuyas subtramas en muchos casos ni siquiera estaban relacionadas. Es como si el autor quisiera contarnos las vivencias de estos personajes, algo que me parece correcto, pero no hubiera sabido conectar las distintas subtramas con la trama principal, dando como resultado un batiburrillo muy confuso. A veces, Juárez deja de lado a unos personajes que podrían haber tenido más peso, para meter subtramas que se solucionen de forma casi instantánea y no aportan gran cosa. Como resultado, durante gran parte de la lectura me sentí como un náufrago perdido en un mar a la deriva, pues no sabía por donde me iba a llevar el autor. Esto, que podría ser bueno, en este caso no lo es, porque nunca supe cuál era realmente la trama principal. Además, se producen saltos temporales de forma muy brusca, por lo que no podemos llegar a conocer en profundidad a los personajes, que son muy planos. Por ejemplo, Tutmosis pasa en apenas unas páginas de ser un simple pastor a trabajar en el taller real, para luego desaparecer durante muchos capítulos y reaparecer de repente como favorito de la reina.Otra cosa que tampoco me gustó es el exceso de diálogos y las escasas descripciones del entorno en el que habitan los personajes. Cuando leo una novela me encanta la sensación de estar allí realmente con los personajes, y esto solo se logra con una buena documentación y las descripciones justas y necesarias, ni más ni menos.Tampoco logré empatizar con los personajes, pues sus historias están tan simplificadas que son muy planos, apenas se atisban pinceladas de su personalidad, ni experimentan ningún cambio o desarrollo. Los malos son villanos nivel telenovela y las mujeres son, con apenas dos excepciones, auténticos monstruos ambiciosos, asesinos y sin escrúpulos.No puedo dejar de hacer mención a cierto tufillo machista que se desprende de algunas frases dichas por varios personajes masculinos. Sí, sé que la historia está ambientada hace milenios, y que las condiciones de vida no eran las mismas que ahora, pero lo que me hace sospechar que esas frases salen no de la boca de los personajes sino del inconsciente del autor es el hecho de que todos los personajes masculinos sueltan alguna de estas joyas en algún momento:
Los hombres luchamos con espadas, arcos y flechas, pero vosotras no necesitáis derramar sangre para conseguir lo que os proponéis. El arma más poderosa que existe la tenéis las mujeres entre las piernas.
Las mujeres podéis mentir con la misma facilidad que llora un niño recién nacido.

 

Tiene la cualidad de saber escuchar sin interrumpirme cuando hablo, algo que no había visto en ninguna otra mujer. 

Si tu esposa no es capaz de concebir un varón, quizá deberías cambiar de hembra. En mi país decimos que cuando un caballo busca un potro debe montar a una yegua, y no a una mula.
Hay mujeres a las que, si les das lo que te piden sin haberse ganado el derecho a obtenerlo, terminan por exigirte más de lo que pueden merecer. 
¿Qué esperas de esa puta que no pueda darte yo? chilló, histérica.
Tras las cinco decepciones salidas del vientre de Nefertiti, Taryshepa iba a ofrecerle un varón. 
Nunca he sabido si una mujer te acarrea más problemas cuando te odia o cuando te ama. 
Akhenatón, Nefertiti y tres de sus "decepciones"


La sensación que tuve durante la lectura de esta novela fue la misma que si viera una película a cámara rápida. En mi opinión, esta historia tenía potencial, pero sus 288 páginas se quedan muy escasas para todo lo que quería contar el autor. Debería haber tenido al menos el doble para parecer una novela finalizada y no un borrador, y/o haber reducido el número de personajes para centrarse en los más importantes. 

domingo, 9 de mayo de 2021

Crítica de "La momia III: La tumba del emperador dragón"

Corría el verano de 1999 cuando fui al cine con mi familia a ver "La momia". Por entonces aún no había empezado mi "egiptomanía" -ya os he hablado de cómo comenzó aquí-, pero mi yo de diez años salió fascinada del cine y estuve días jugando a ser una princesa con la piel pintada de oro. 

Dos años después, esperé con ansias el estreno de la segunda parte, "El regreso de la momia", que, aunque no era tan buena como la primera, aún conservaba esa esencia que tanto me gustó. 

En 2008 se estrenó esta que hoy os voy a reseñar, dirigida por Rob Cohen, en lugar de Stephen Sommers. Nunca me entusiasmó, si os soy sincera, por dos principales razones: el cambio de escenario a China y que Rachel Weisz no repitiera como Evelyn. Sin embargo, era una peli más de una de mis sagas favoritas, así que fui a verla. 

No me gustó. De hecho, no la había vuelto a ver hasta ayer (incluso la momia de Tom Cruise, que tenéis reseñada aquí, me gustó más). La he vuelto a ver para comprobar si me seguía pareciendo tan mala y, de ser así, porqué. 

Aviso, esta reseña contendrá spoilers.

Sinopsis: condenados por una perversa bruja a permanecer en estado de muerte aparente para siempre, el despiadado emperador chino Dragón y sus diez mil guerreros han reposado durante siglos en su tumba de barro cual ejército de terracota. Cuando le exigen al joven aventurero y arqueólogo Alex O' Connell que despierte de su sueño eterno al temible gobernante, no tendrá más remedio que consultar a sus padres: las únicas personas expertas en no muertos. Cuando el monarca regresa a la vida, su afán de dominio no tiene límites y, usando sus poderes sobrenaturales, se lanzará con sus tropas a la conquista del Lejano Oriente, a menos que los O' Connell encuentren la forma de impedírselo.

La cara de Rick O' Connell cuando se dio cuenta de que esa no era su mujer

Ya desde el comienzo algo me falla en esta película, y es la música, que era parte fundamental de las dos primeras partes de la saga; estoy escribiendo la reseña mientras escucho el soundtrack de la primera momia, y no hay color. Ese inicio con el sol brillando sobre la pirámide o el ejército del rey Escorpión en "El regreso de la momia" con esa hermosa música y la narración de Ardeth Bay, consiguieron pegarme a la butaca y hacerme estar atenta a la pantalla desde el minuto uno. En la tercera parte no me pasó eso. La música me pasó totalmente desapercibida.

Ardeth Bay (Oded Fher) se te echa de menos

Como en las anteriores películas, en "La momia" III se nos cuenta en un flashback el origen de la maldición del villano, el emperador Dragón, que para mí no tiene ni pizca del carisma que tenía Arnold Vosloo como Imhotep, ni la bruja me cautiva como lo hizo la bella y ambiciosa Anck-su-Namun de Patricia Velásquez. El sacerdote egipcio tenía una motivación muy clara y humana para hacer todo lo que hizo -el amor-, y a pesar de las tropelías que cometió, todos podíamos empatizar con él en cierta forma; aún me sigue doliendo su expresión de derrota cuando su amada le deja tirado al final de la segunda parte y él se rinde y se deja caer al abismo. Sin embargo, el emperador Dragón es malo porque sí, solo le mueve la ambición. Además, sorprendentemente Jet Li tiene menos expresividad cuando actúa como humano que cuando le convierten en estatua de terracota. 

Al quedar su cuerpo encerrado en esa prisión de barro por la maldición de la bruja supongo que su cadáver se momificó de forma natural. Y listo, ya podemos llamar a esta película "La momia". Muy pillado con pinzas, pero supongo que al director y guionista les pareció suficiente para seguir explotando esta saga que debería haberse terminado en la segunda película.

Leí que cambiaron el escenario de Egipto a China porque en 2008 se celebraban allí los JJ.OO., y eso les daría más publicidad. No sé sí será del todo cierto, pero ya que iban a hacer una película de una saga sobre momias, al menos podían haber elegido un país con amplia tradición en momias, como Perú (como, de hecho, se insinúa al final de esta película). Pero poderoso caballero es Don Dinero...

El villano de la tercera es, prácticamente, un botijo de barro. Imhotep we miss you 💖

Viajamos después a la época de los O' Connell, que viven en su mansión en la Inglaterra de postguerra. Rick se aburre en esa nueva y acomodada vida, y añora los tiempos en que corría aventuras por Egipto. Ahora pesca. A tiros. Bueno, bien. Muy Rick O' Connell, aún no se ha llegado a la parodia, pero, por desgracia, se llegará.

Rick O' Connell intentando demostrar lo Rick O' Connell que puede llegar a ser

Evie, a pesar de que los eruditos de Bembridge le pedían en la segunda peli que fuera la directora del Museo Británico, ahora se gana la vida escribiendo novelas de romance y aventuras a lo Diana Gabaldón, pero ha perdido la inspiración. Y yo lo siento mucho, pero si cuando me cambian al actor de doblaje ya me salgo de la historia, si además me cambias a la actriz principal, no puedo creerme que ese sea el personaje. No veo a Evelyn, veo a una señora que intenta imitar los gestos y expresiones de Rachel Weisz, pero no funciona.

Maria Bello sustituyó a Rachel Weisz como la ingenua pero valiente Evelyn

Si al menos hubiesen elegido a una actriz más parecida físicamente, pero es que se parecen como un huevo a una castaña. Y yo solo puedo pensar que esa señora le está intentando robar el marido a la otra.

Los otros dos personajes en común con las anteriores películas son, por una parte, Alex, el hijo de los O' Connell, que ya es un adulto y se dedica a buscar tesoros como hicieron sus padres. De hecho, es él quien descubre la tumba del emperador Dragón. Por tanto, se produce un relevo generacional, quizás en un intento de seguir explotando la saga más adelante con este personaje, pero dado el fracaso en taquilla, no se siguió adelante. Creo que fue un error darle más importancia al hijo en detrimento de la pareja protagonista de las anteriores películas, con las que el público ya se había encariñado. Sobre todo porque el personaje resulta demasiado soberbio y sus daddy issuess para crear conflicto en la trama resultan superficiales e incoherentes, ya que en la segunda parte Rick y él eran uña y carne. 

Por otra parte, está Jonathan, que ahora tiene un bar en China llamado "Imhotep" (otra referencia a las anteriores pelis). Este personaje era un caradura bastante bobalicón y servía, principalmente, para meter alguna broma básica, pero graciosa. Pero en esta tercera parte lo han convertido directamente en un payaso irrelevante que no aporta nada a la trama.

El expresivo actor Jet Li

El despertar del villano no es tan impactante y sorprendente como la primera vez que vemos esa momia de Imhotep empezar a moverse después de que Evelyn lea el Libro de los muertos. Aquí, de hecho, le despiertan por un tropezón, literalmente.

He echado mucho en falta que el villano y los protagonistas interactúen más y tengan ese pique que tenían Imhotep y O' Connell o esa química con Evelyn. En la Momia III parece que al matrimonio el emperador Dragón, hablando claro, les suda los c******. Rick está más ocupado discutiendo con su hijo, y Evelyn intentando averiguar si la chica nueva le hace tilín.

Otro fallo de esta película -que recordemos que se llama La momia- es que casi no se ve al villano como momia, excepto en algún momento que se le rompe el cascarón de terracota. Pero, a pesar de ello, los personajes repiten hasta la saciedad que están hartos de momias, que tienen mucha experiencia despertando momias, que qué malas son las momias... Momias, momias, momias, todo el rato en sus bocas -pero apenas en pantalla- en una maldita película que se llama "La momia". Yo creo que si el director tiene que hacer que sus personajes hagan continuas referencias a las otras partes de la saga, quizás sea porque no confía en la calidad de su trabajo.

El "amor prohibido" de la bruja y el militar no me convenció tanto como el de Imhotep y la concubina del faraón.

Los nuevos personajes (los militares chinos, la bruja y su hija, Perro Loco) me han resultado tan planos e irrelevantes que ni me acuerdo de sus nombres. No tienen el carisma ni el peso en la trama que tenían Ardeth Bay, Beni o los pistoleros americanos de la primera, por ejemplo. La chica está metida con calzador como interés romántico de Alex, pero no tienen ni mucho menos la química ni la calidad actoral de Rachel Weisz y Brendan Fraser, así que su historia de amor me resulta irrelevante e innecesaria. 

Una de las características de la primera película, que la segunda respetaba, era la mezcla de aventuras, romance, terror y humor. En dos horas de duración vivíamos momentos de acción, momentos más emotivos, momentos de tensión... así que el ritmo no decaía, ni resultaban aburridas. Pero esta tercera parte, sin embargo, me ha llegado a aburrir hasta el punto de mirar cada poco cuánto quedaba para que acabase. 

No he empatizado con los personajes porque el guion está tan mal escrito y los personajes tan mal desarrollados, que esas personas  que amé en las dos primeras películas se convierten en parodias de sí mismos: Rick es un payaso fanfarrón, que mantiene una lucha de egos con su propio hijo (llegan a bromear con que es más importante que una pistola sea resistente a que sea grande...), Jonathan es idiota perdido y Evelyn ha perdido esa ingenuidad y ese aire de "marisabidilla" adorable que la hacía única. El nuevo villano es básicamente un muñeco de barro, muy mal actuado, que aparece de vez en cuando, apenas interactúa con los personajes para pelearse un poco, se convierte en bicharracos... y al final es derrotado por padre e hijo en una escena que me ha dejado totalmente fría. Será que no puedo empatizar con las motivaciones de un botijo.

En "La momia" y "el regreso de la momia" el humor y los gags son algo bobos e ingenuos, pero efectivos, porque no cansan. Sin embargo, en la tercera parte eso se convierte en un humor básico, con chistes constantes que no harían gracia ni a un niño y que ha conseguido hacerme poner los ojos en blanco varias veces de lo absurdo que era. Por ejemplo, la escena al final de "La momia" en la que Jonathan le pregunta al camello si quiere un besito -mientras Rick y Evelyn se besan- es boba, pero graciosa, porque no se abusa de este tipo de gags. Pero la escena de la 3 en la que la vaca vomita encima de Jonathan porque se marea en el avión, y Evelyn pregunta qué es esa peste resulta patética; y así hay muchas más. 

Un yeti cabreao

La Momia III carece de grandes escenas memorables (como la lucha de Anck-su-namun y Nefertiri, o la tormenta de arena con la cara de Imhotep, entre otras), ni elementos icónicos fácilmente reconocibles como los Libros de Amón Ra (que incluso apareció en La momia de Tom Cruise) y el de los Muertos o el brazalete de Anubis.

En cuanto a los efectos especiales, no me han parecido lo mejor, pero en las otras películas tampoco eran espectaculares, así que se lo perdono. Pero si ya me pareció un poquito descabellado el mostrenco de CGI del rey Escorpión, aquí el repertorio de monstruos ya se les va de las manos: los yetis con carita de peluche, el dragón de tres cabezas, el otro que no sé como se llama... La escena de los yetis es de vergüenza ajena.

Por muchas explosiones, estallidos, cosas volando por los aires, monstruos, etc., que metan en la trama, si la historia aburre y no emociona, esa epicidad y espectacularidad no sirven de nada. "La momia" tiene unos efectos especiales tirando a malos (también hay que tener en cuenta que tiene más de 20 años) pero la historia es buena, los personajes están bien escritos, el ritmo de la trama no decae, alternando escenas de más acción y otras más emotivas, de manera que, aunque las pirámides se vean bastante falsas, no le resta interés a la película (si acaso, le da cierto encanto nostálgico). Pero si la historia es un petardo, con tramas que no enganchan ni te hacen empatizar con los personajes, porque estos son una parodia de lo que fueron, me da igual que me repitas 200 veces que es una continuación de las dos primeras de la momia, esta nueva no me va a gustar como las otras. Ni a mí ni a casi nadie, porque fue un fracaso en taquilla.

En resumen, "La momia III: la tumba del emperador Dragón" no es una digna sucesora de sus hermanas; de la misma manera, María Bello nunca será Evelyn O' Connell, por mucho que lo intente. Esta actriz, al igual que el director y el guionista, intentan imitar lo que hacía únicas a las anteriores películas y a sus personajes, pero no lo consiguen. La Momia III no tiene la esencia, el "alma", de las anteriores.

Así de hecha polvo me siento yo después de ver esta película

Lo que más me ha gustado: la escena en la que la bruja resucita a los esclavos enterrados bajo la Gran muralla para enfrentarse al ejército del emperador (aunque más que momias, serían zombis).

Lo que menos me ha gustado: cambiar a un villano poderoso y carismático como Imhotep por un botijo. El humor chabacano y lo parodiados que están los personajes.

Si aún no habéis visto esta película, os recomiendo ver en su lugar el "Desfile dorado de los faraones", que tiene más de "La momia" que esta tercera y (espero) última parte.

sábado, 17 de abril de 2021

Reseña "Cleopatra" - Colección "Mujeres poderosas"

Buenos días, amigos del templo de Seshat. Como os dije hace unos días en Facebook y Twitter mi última lectura ha sido "Cleopatra" de la colección "Mujeres poderosas" de RBA. En esta entrada os escribiré la reseña con mi opinión sobre este libro.

"Cleopatra" es la primera entrega de esta colección

Sinopsis: 

Durante siglos, el relato de quiénes fueron estas mujeres poderosas ha sido distorsionado. Sus vidas fueron fascinantes, pero el poder que ejercieron fue incomprendido y negado por el discurso misógino imperante en su época. 

Historiadores, escritores, poetas y artistas reflejaron una visión sesgada de sus vidas. Nos ofrecieron un retrato desenfocado, que las estereotipa según clichés asignados al femenino y niega así sus cualidades y su capacidad para ejercer el poder.

Cleopatra. La tergiversada historia que os han contado: una reina ambiciosa, que sedujo a los dos hombres más poderosos de Roma para conservar su trono.

La verdadera historia que os contamos: faraón culta y estratega, protegió a Egipto del avance de Roma, extendió sus confines y le devolvió su esplendor.

Ni embaucadora, ni cruel. La reina estratega

Sobre la autora e ilustradora:

La autora de esta obra es la escritora y novelista española Ariadna Castellarnau, nacida en Lérida en 1979. Es licenciada en filología hispánica por la universidad de Lérida, en teoría literaria y literaturas comparadas por la Universidad de Barcelona y posee el máster en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra. También ha trabajado en el Ministerio de cultura argentino y como periodista en la sección de cultura del diario Perfil y Página 12. Además del libro que hoy reseñaré, es autora de las novelas Quema y La oscuridad es un lugar.

La ilustradora es Cristina Serrat, que también ha colaborado con RBA en la elaboración de las portadas de su colección "novelas eternas".

Reseña:

La colección "Mujeres poderosas" nos presenta en su primera entrega la historia de una de las reinas más famosas de la Antigüedad, Cleopatra VII (69-30 a.C.). Yo hubiera preferido que empezara con otras reinas anteriores, como Nefertiti o Hatshepsut, que desconozco si están incluidas en la colección. 

En el prólogo la autora nos habla brevemente de cómo la imagen de Cleopatra se fue desvirtuando con los siglos, ya desde tiempos de su enemigo Octavio, por aquello de que la historia la escriben los vencedores. No obstante, gracias a las fuentes egipcias y árabes, que tenían una visión totalmente distinta de la reina por no haber estado en contacto con la propaganda romana, podemos acceder a otro punto de vista, ignorado durante siglos. Para saber más sobre la visión de Cleopatra VII en las fuentes griegas y árabes os recomiendo leer esta entrada del blog de la Dra. Marina Escolano-Poveda: Cleopatra, erudita, mecenas, reina.

"Historiadores árabes como Ali al-Masudi hablan de ella como filósofa, matemática y médica, una gran monarca protectora de su pueblo, sin hacer ninguna referencia a su moral o su poder seductor".

Después, a lo largo de seis capítulos, la autora nos narra los principales acontecimientos de la vida de Cleopatra en forma de novela biográfica. La elección de este género literario tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pues al mismo tiempo que hace la lectura más amena y ágil, puede llevar al neófito a ciertas confusiones. Por ejemplo, una escena que me ha gustado mucho es cuando Cleopatra, el día de su coronación, observa la estatua de un antiguo coloso de Ramsés II y reflexiona sobre personajes y reyes del pasado, como el propio Ramsés, Imhotep, Zoser o, incluso, Nefertari y la reina hitita Puduhepa, que gracias a las cartas que intercambiaron contribuyeron a la firma del primer tratado de paz de la historia del que nos queda constancia. Pero, al menos que yo sepa, Cleopatra no conocía el nombre de estas reinas. Es una escena emotiva, que nos habla de como la última reina ptolemaica reconocía el papel de otras mujeres que estuvieron en el trono de Egipto antes que ella, pero es muy probable que nunca sucediera.

Cleopatra llegó a Roma en 46 a.C. llamada por César no como su amante, sino como la gobernante de un estado que, como muchos otros en ese momento, era libre pero vasallo de Roma. Se habían conocido unos años antes en Alejandría durante el enfrentamiento entre la reina, que había tenido que exiliarse a Siria y regresar a Egipto a escondidas, y su hermano menor Ptolomeo XIII, instigado por los consejeros de este. Me ha gustado que la autora nos presente ese primer encuentro no como la reunión entre una jovencita semi desnuda y seductora y el "viejo verde" romano, sino como el encuentro entre dos iguales, que tenían mucho que ganar, políticamente hablando, si se aliaban.

Cleopatra (1934)

Este momento histórico se nos ha presentado en el arte, el cine y la literatura de forma similar a como vemos en la imagen de arriba, en la que la actriz Claudette Colbert más parece una bailarina exótica que la reina de un estado que, aunque en decadencia, aún era rico, estaba situado en un punto geográfico estratégico y poseía una historia basta y multicultural, cuya perla era Alejandría, en la que convivían griegos, egipcios y judíos, entre otros.

Si nos parece inconcebible un encuentro entre dignatarios y dignatarias de importantes instituciones y estados actuales o pasados con estas "pintas", ¿por qué hemos creído durante siglos esa visión de Cleopatra no como una estadista, sino como una ramera? Porque una mentira repetida muchas veces, al final, se convierte en "verdad". La incapacidad para leer los jeroglíficos hasta que en 1822 Champollion descifró la piedra Rosetta y la escasez de egiptólogos demotistas -como bien apunta la Dra. Escolano-Poveda-, que pudieran leer las fuentes escritas en demótico -el sistema de escritura utilizado en la administración y la literatura de Egipto desde el S. VII a.C- ha impedido durante siglos que conociéramos la versión egipcia de su reina. Para cuando pudo hacerse, en Occidente ya había calado hondo la imagen de Cleopatra como esa femme fatale, lujuriosa y ambiciosa, que tanto benefició a sus enemigos políticos.

"Los romanos ilustres que se acercaban a la villa de César, invitados por la reina, se encontraban con un panorama muy distinto a la supuesta depravación de los orientales. Cleopatra solía presidir debates intelectuales y departir con los sabios sentada en el jardín. Allí se hablaba de poesía, historia, medicina o astronomía. Los visitantes se quedaban azorados ante los conocimientos de la faraón y, a la vez, por el modo que tenía de conducir la conversación".

En la narración se destaca el papel de Cleopatra como lo que era: la reina de un Egipto muy influido por la cultura griega -sobre todo en Alejandría-, y bajo la constante amenaza de Roma, que tenía la capacidad de anexionar el país del Nilo en cualquier momento. Era la descendiente de una serie de reyes tan cultos como proclives a deshacerse de sus rivales, familiares incluidos; sus propios hermanos se rebelaron contra su padre y contra ella misma varias veces. Cleopatra, por tanto, estuvo en constante peligro la mayor parte de su vida. Eso despertó su ingenio, y le hizo buscar siempre la manera de que, en primer lugar, sus hijos -tuvo cuatro, hecho obviado en muchas películas y novelas-, después su reino y finalmente ella pudieran sobrevivir. 

"Los romanos jamás comprenderían su compleja situación ni sus verdaderas intenciones. ¿Cómo explicarles que Roma se había aprovechado durante años de la riqueza y la fuerza militar egipcias y que su único objetivo era proteger su reino? Imposible. Aquella gente solo la veía como una amenaza, cuando eran ellos la verdadera amenaza para Egipto".

El libro termina con unos capítulos a los que la autora ha titulado "visiones de Cleopatra", en los que nos hace un breve repaso a la imagen que el arte, la literatura y el cine han transmitido en Occidente sobre la figura de la reina ptolemaica, y que beben de las fuentes antiguas romanas (Horacio, Lucano, Plutarco, etc.): la seductora oriental, la serpiente del Nilo, la perversa femme fatale que sedujo a dos buenos ciudadanos romanos, la soberana cruel y sanguinaria, la pecadora vencida por la muerte...

"Cleopatra probando venenos en prisioneros condenados" (1887), A. Cabanel

"Alcanzó renombre por su belleza, pero sobre todo fue famosa en el mundo entero por su avaricia, crueldad y lujuria". De mulieribus claris, Bocaccio (S. XIV).

Frente a esta visión, la edición de RBA nos presenta una reina culta y estadista, con rasgos basados en los pocos bustos que se le atribuyen -y que tienen poco parecido con la belleza anglosajona de actrices como Liz Taylor o Vivien Leigh-, de mirada serena, vestida a la griega, pero luciendo peluca, collar y cetros tradicionalmente egipcios, que reflejan la realidad histórica con más fidelidad que las imágenes exóticas y de semi desnudez a las que estamos acostumbrados.

El libro termina con una cronología de las fechas más importantes de la vida de la reina y un índice, pero he echado en falta que aparezca la bibliografía consultada.

He de decir que he visto algunos pequeños errores como que la autora se refiera a la sirvienta Iras como Eira, o que afirme que existieron 33 dinastías, cuando Manetón clasificó la historia de Egipto en 30 dinastías (31 si contamos la ptolemaica). Tampoco me parece acertado llamar a Cleopatra VII faraón, ya que lo que caracterizaba a faraones femeninos como Hatshepsut, entre otras cosas, era el hecho de no tener cónyuge, atribuirse los términos masculinos y presentarse con una iconografía masculina; Cleopatra nunca se "masculinizó" y, además, nunca reinó en solitario, ya que estuvo casada con sus dos hermanos, que fueron reyes, y a la muerte de Ptolomeo XIV nombró rey a su hijo, Cesarión. Por tanto, sería más correcto referirse a ella como reina o, incluso, en su caso concreto, "faraona" como nos explica aquí la egiptóloga Marina Escolano-Poveda, ya que para su época sí se han encontrado inscripciones en demótico con la palabra per-aat -femenino de per-aa, la palabra egipcia para faraón-.

Normalmente suelo huir de cualquier libro, documental o película que me vendan como "la verdadera historia" o "lo nunca contado", ya que suele ser más una estrategia de marketing que la realidad; en el caso de este libro, si bien me ha gustado y tiene cosas positivas, me reafirmo en mi creencia. No me ha aportado nada que no haya leído ya, por ejemplo en "Breve historia de Cleopatra", de editorial Nowtilus, que ya reseñé hace un tiempo. No obstante, al estar narrado de forma sencilla, pero repasando todos los momentos importantes de la vida de la reina, es una buena primera toma de contacto con este personaje histórico, si bien yo recomendaría a los neófitos en el tema seguir profundizando con otras obras escritas por historiadores y no por novelistas.

Llama la atención que la autora remarque varias veces lo sibilino, astuto y manipulador que era Octavio, pero que pase de puntillas por momentos oscuros de la vida de la propia reina como fueron las oportunas desapariciones de Ptolomeo XIV o Arsínoe.

Para reivindicar la importancia de estas mujeres, y de Cleopatra en concreto, no se puede ni debe pasar de llamarla "serpiente del Nilo" a santificarla o dulcificarla. Tan malo era inventar o exagerar sus "defectos", como intentar obviarlos o quitarles importancia en la actualidad. Las mujeres somos seres humanos y, como tal, tenemos luces y sombras, aciertos y errores. Que estos personajes históricos fueran en determinados momentos ambiciosas, egoístas, crueles o que tuvieran una vida sexual más o menos activa (como cualquier otro hombre de su época) no las invalida. 

Cleopatra y su hijo mayor Ptolomeo XV César (Cesarión) en Dendera. Wikipedia

Dio la casualidad de que me compré este libro el mismo día que vi estas dos conferencias, que os recomiendo mucho: La verdadera historia de Cleopatra y El mito de Cleopatra, más allá de la historia de Rosa María Cid, profesora catedrática de Historia antigua en la universidad de Oviedo, con las cuales veo muchas -quizás demasiadas- similitudes.

Busto atribuido a Cleopatra VII. Altes Museum.

"Más allá de Roma, la memoria de Cleopatra sería honrada durante siglos por los egipcios, los árabes y otros pueblos que, afortunadamente, nada supieron de las campañas de difamación tejidas por Roma.

Doscientos años después de su suicidio, Zenobia, reina de Palmira, la tomaría como modelo y fuente de inspiración, declarándose su descendiente política".


viernes, 25 de enero de 2019

Reseña: "La hija del sol" de Nacho Ares

Buenas tardes, amigos del templo de Seshat. En esta nueva entrada del blog os traigo la reseña de una novela del egiptólogo y escritor  español Nacho Ares, La hija del sol. 
Sinopsis
Egipto, 1350 a.C. Con el fin de terminar con los privilegios de un clero corrupto, el faraón Akhenatón, apoyado por su hermana, la bella y sabia Isis, decide buscar otra capital para el reino e instaurar un nuevo culto al dios Atón.
Pero algunos sacerdotes no están dispuestos a aceptar de buen grado el fin de su poder y usan su rencor venenoso contra las personas más cercanas al monarca y a su esposa, la hermosa Nefertiti. A partir de entonces, las muertes en el entorno real se suceden, sembrando el caos en una corte cada vez más dividida y provocando una oleada de terror que solo alguien con la lucidez y el valor de Isis podrá detener.

Sobre el autor:
Nacho Ares nació en León en 1970 y es licenciado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid. También cursó estudios de Egiptología en la Universidad de Manchester. Es autor de varias novelas y libros de divulgación sobre el antiguo Egipto, además de colaborador del programa Cuarto Milenio y presentador del programa de radio Ser Historia.
Presentación de La hija del sol en Madrid, 2017
Opinión personal:
Mucho se ha escrito sobre el periodo más polémico del antiguo Egipto: la revolución religiosa del misterioso Akhenatón y su esposa, Nefertiti. La novedad que nos presenta Nacho Ares en su novela es que la trama no está protagonizada por ellos, sino por un personaje que, si bien es histórico, apenas ha dejado rastro arqueológico, Isis. Esta mujer fue hermana de Akhenatón, ya que fue hija del matrimonio formado por el faraón Amenhotep III y su Gran Esposa Real, Tiyi. Junto a otras de sus hermanas contrajo matrimonio con su progenitor, convirtiéndose también en reina.
Isis aparece junto a sus padres en esta colosal estatua del Museo de El Cairo
La novela comienza con la muerte del poderoso faraón Amenhotep III, quien gobernó un Egipto rico y próspero. Aunque según  recientes hallazgos arqueológicos puede que su reinado no fuera tan perfecto como se pensaba, ya que se han encontrado multitud de estatuas de la diosa Sekhmet pertenecientes a su época. Esto ha sido interpretado por los egiptólogos como un intento por aplacar a la diosa de la guerra y la medicina, que habría desatado una epidemia devastadora en la capital, Tebas.
Conocedor de estos hallazgos, Ares le da una gran importancia en la trama a esta epidemia de orígenes aún desconocidos, que algunos expertos creen que habría sido uno de los motivos que llevaron al faraón hereje a cambiar la ubicación de la capital de su reino.
Restos de estatuas de Sekhmet hallados en Luxor, de tiempos de Amenhotep III
La rivalidad entre el faraón y el poderosísimo clero de Amón en Tebas es evidente desde el primer momento, por lo que Isis apoyará a su hermano Akhenatón en sus planes revolucionarios para recortar drásticamente la influencia y los privilegios de los sacerdotes; sobre todo cuando el clero tebano, representado en la novela por dos ambiciosos sacerdotes, Merira y Djehuty,  intentan aprovechar los estragos de la plaga en su beneficio, para desprestigiar al nuevo faraón, que parece tener una especial predilección por el disco solar, Atón, en detrimento del todopoderoso Amón. Para ello no dudarán en asesinar a altos personajes de la administración y a todo aquel que no muestre una absoluta fidelidad a Amón.
Sin embargo, llevado no solo por sus deseos de frenar a los ambiciosos sacerdotes tebanos, sino por su verdadera devoción a Atón, el recién bautizado como Akhenatón traslada la capital a Amarna, después de una visión en la que el mismo dios se le aparece. El apoyo de Isis, su querida hermana, parece fundamental para el faraón en todas las importantes decisiones que va tomando a lo largo de su reinado. Esto, en mi opinión, es uno de los inconvenientes de la novela, ya que para darle mayor relevancia a la participación de esta casi desconocida Isis en la trama, se le quita importancia a otras dos importantes mujeres de este periodo, que sin duda debieron de participar en la "revolución de Amarna" más de lo que la novela nos deja ver: La reina Tiyi y la famosa Nefertiti.
Y es que como la arqueología está demostrando, el papel político y religioso de Nefertiti fue clave en estos años, lejos del papel que tradicionalmente se le había dado de ser solo una hermosa reina, en parte gracias, o por culpa, de su magnífico busto.
Esto se va haciendo más evidente a medida que avanza la novela. El faraón Akhenatón se va radicalizando en sus ideas, ya que piensa (no sin razón) que hay partidarios del antiguo dios Amón infiltrados entre la población de la nueva capital. Su deseo de controlar a estos traidores le llevará a ser más intransigente no ya solo con Amón, el prohibido, sino con los otros dioses también. Pero esto solo causará el rechazo de sus ciudadanos y el creciente anhelo de volver a la tradición. La pérdida de popularidad del faraón no solo entre sus súbditos, sino entre sus propios consejeros harán que, desde la sombra, la sabia Isis tenga que tomar decisiones fundamentales para la continuidad de la revolución atoniana y de su hermano en el trono, las cuales, en ocasiones, afectan directamente a la propia Nefertiti sin que esta ni siquiera diga nada. 
No obstante, la decadencia del "Horizonte de Atón" será cada vez más evidente, y ni siquiera Isis, experta en magia, podrá detener el desenlace que todos conocemos.
Reciente reconstrucción de la momia "Young lady", posible momia de Nefertiti
Nacho Ares nos trae en esta novela la historia de una mujer inteligente  y astuta que, aunque siempre permanece en un segundo plano, es responsable de importantes decisiones para el futuro de su familia y de la historia de Egipto. 
Para mi gusto, el principal defecto de la novela es ningunear a personajes históricos femeninos que realmente tuvieron un gran protagonismo en esta etapa para beneficiar el desarrollo de un personaje del que apenas se sabe su nombre y su título como reina de Amenhotep III. Por otra parte, como podría esperarse de un egiptólogo, la novela nos va narrando los hechos históricos reales que la mayoría conocemos, y nos aporta información sobre la vida cotidiana, la religión o la magia en el Egipto de Akhenatón.
Akhenatón y Nefertiti con sus hijas


jueves, 1 de febrero de 2018

Crítica de cine egiptomaníaco: "Dioses de Egipto" (2016)

Buenas tardes, amigos del templo de Seshat. En esta entrada de hoy os traigo la crítica de la película "Dioses de Egipto". Por fin una peli ambientada en el país del Nilo que no trate sobre momias, Cleopatras o Moisés barbudos. ¿Merecerá la pena? 
"Dioses de Egipto" (2016)
Sinopsis: la supervivencia de la humanidad pende de un hilo, pero Beck, un héroe mortal, está decidido a salvar el mundo y a rescatar a su verdadero amor. Para conseguirlo busca la ayuda del poderoso dios Horus, con el que establecerá una alianza contra Seth, el despiadado dios de la oscuridad, que ha usurpado el trono de Egipto, sumiendo al país en el caos. Para ganar la batalla contra Seth y sus secuaces tendrán que someterse a terribles pruebas de valentía y sacrificio. 
Este argumento podría ser el del 98% de las películas existentes: chico "elegido" salva al mundo y a la chica guapa, enfrentándose a múltiples peligros que le manda el malo malísimo, al que derrota con la ayuda de un héroe que se resiste a serlo. Originalidad lo que se dice, no parece que vaya a haber mucha. Salvo por estar supuestamente inspirada en la mitología egipcia.
"Hola, soy Toth, y descubrí que tengo 8 hermanos en el Diario de Patricia"
Empezamos. ¡Oh! El logo de Summit entertainment se asemeja a unas pirámides. Que originalidad. Egipto/pirámides, lo nunca visto.
Egipto es la cuna de la vida, según nos narra la voz en off, donde hombres y dioses viven juntos, pero no revueltos, que para eso los hombres son creación de los dioses. Y para dejar constancia de ello, los dioses son más altos (zasca para los bajitos). Parece que los guionistas se han tomado literalmente la perspectiva jerárquica del arte egipcio. 
Además, por sus venas corre oro (no voy a hacer bromas sobre el período menstrual) y pueden transformarse en la bestia que quieran, de ahí las cabezas de animales. 
El narrador nos sigue contando que existía un rey bueno al que el pueblo quería, que es, obviamente, Osiris, y un dios malo y envidioso, que no es sino Seth. Osiris tiene un hijo, que va a sucederle en el trono. Hasta ahí bien. 
En la variedad está el gusto
Entonces conocemos al jovenzuelo protagonista, llamado Beck, que resulta ser nuestro narrador, y que vive en una ciudad sin identificar, supuestamente en Egipto, junto a su guapa e igualmente jovenzuela novia, para la que roba vestidos en el mercado. Muy Aladdin todo. Viven en la pobreza, aunque él le había prometido vestidos y palacios de oro; vamos, lo que queremos todas las mujeres...Pero eso no les impide, aun estando probablemente en la Prehistoria todavía, tener una sonrisa Profident y un aspecto muy aseadito.

Por su parte, Jamie Lannister...Digo, Horus, tiene pinta de ser un poco vago y juerguista, ya que se ha quedado dormido el día de su propia coronación. Es lo que tiene montarse juergas todos los días; como luego limpian el destrozo las sirvientas humanas enanas...
Tengo que hacer mención aquí a lo ridículo que queda ver a los dioses, mucho más altos, andando entre sus bajitos sirvientes humanos, que parece que los van a pisar. ¿A quién leches se le ocurrió esto?
Como futuro rey, Horus necesita una reina. Pero a Hathor le parece un coñazo eso de estar sentada en un trono. Ella prefiere darse al bebercio, que por algo es la diosa de la embriaguez.
Viva el vino y las pirámides...
Todos los dioses acuden a la ceremonia, como la ¿Rubia? Neftis, que lo hace a bordo de una embarcación dorada, pero no por el Nilo, sino que su lujosa nave va volando gracias a un enjambre de palomas, que madre mía lo sucio que tienen que dejarlo todo. 
"Navegar por el Nilo está ya muy visto"
Pero no todo podía ser fiesta y jolgorio entre los multiétnicos dioses, así que en el último momento hace su sorprendente entrada Maléfica...Digo, Leónidas, digo Seth, para felicitar a su sobrino. Y, ya de paso, matar a su hermano Osiris y autoproclamarse rey. Que ya le toca a él, que está harto de desierto y de lo polvorienta que tiene siempre la casa. O algo así.
Oh! Yeah! Gerard Butler...Un escocés que no es pelirrojo interpretando a un dios egipcio que sí lo era...
La lucha entre tío y sobrino es inevitable. Pero no sin antes transformarse en...
PO- PO- POWER RANGEEEERS. A mi me gustaba la rosa.
Siguiendo el mito, ya sabemos cómo acaba esto: Seth derrota a Horus y le arranca los ojos a su sobrino, aunque aquí más bien parece que le pellizca los párpados. 
Y así comienza el reinado de tiranía del malvado dios del desierto: la humanidad es esclavizada para construir monumentos y estatuas con la cara de Gerard Butler, o de otra manera no alcanzarán el Más Allá, que en tiempos de Osiris era gratis. En cuanto a los dioses rebeldes, Seth y sus compinches les dan pa' el pelo y tienen que huir al exilio, a la fortaleza de Neftis (¿?), que recordemos que era esposa de Seth. Pero Hathor se queda con Seth, ya que parece que le van más los morenos que los rubios. 
A todo esto, aún no se ha mencionado ni una sola vez en la película el nombre de la diosa Isis, lo que realmente resulta curioso. Creo que cierto grupo terrorista pueda tener la culpa...
Creo que se me ha corrido un poco el "Rimmel"
El jovenzuelo Beck decide entonces aliarse con el tuerto de Horus, no por nada, sino porque su novia ha muerto y él quiere a toda costa que vuelva de la tierra de los muertos. Y eso solo puede hacerlo un dios. Así que con sus dotes de ladronzuelo consigue hacerse con el ojo de Horus, para que éste recupere parte de su fuerza y deje de estar tirado lloriqueando.
Los ojos de Horus son dos pedrolos azules, que el astuto Seth ha guardado por separado en dos sitios la rehostia de difíciles de penetrar, entre trampas, pinchos y simpáticos escorpioncillos.
Para derrotar finalmente al dios del desierto, la solución está en debilitar a Seth destruyendo no se qué pirámide que hay en el desierto; no iba a ser una humilde mastaba de adobe, eso no queda guachi ¿Cómo? Con las aguas del Nun por las que navega la barca del anciano dios Ra, interpretado por Geoffrey Rush. 
El anciano dios del sol Ra. Incluye escena de lucha contra Apofis. Y la tierra es plana
Pero en el último momento llega Seth (que oportuno) y todo el plan se va a la porra (y de paso le saca el cerebro a Thot). Es más, esto parece cabrearle tanto que está dispuesto a destruir la tierra para reordenarla a su manera, con la ayuda de la gigantesca serpiente Apofis (aquí una especie de gusano con más dientes que una película de caballos). 
Cual Jack el Destripador, Seth ha ido arrancando los órganos principales de ciertos dioses, en los que reside su principal fuerza, para hacerse un traje de power ranger de la hostia. Lo que le gusta el descuartizamiento a este dios...
Madre mía que pedrolo, ni Elizabeth Taylor, oiga.
Así que Seth digievoluciona en un tío super poderoso, Apofis está bebiéndose el Nilo, y los muertos se han quedado sin Inframundo. La peli ya lleva casi dos horas y todo pinta muy mal. Pero el amor lo puede todo: Beck y Horus sacan pecho para no decepcionar a sus respectivas churris y juntos derrotan a Seth. ¡Oh, si! La unión hace la fuerza! El amor lo puede todo! Gerard Butler va camino de convertirse en otro Sean Bean de tanto que se muere en las pelis, etc.
Horus aprende que debe dejar de ser un niñato de papá vividor y juerguista y gobernar a su pueblo con justicia, como su padre. Beck aprende que se puede confiar en los dioses, como le dijo la churri. Seth aprendió que un traje super reluciente a lo power ranger no te va a salvar de acabar mal, porque eres el malo y el malo debe acabar mal. Fin.
Hola, soy el verdadero Horus
Lo mejor: me ha gustado la actuación de Geoffrey Rush como el anciano y cansado, pero igualmente poderoso, Ra. Gerard Butler también (pero no por su actuación, le falta carisma como malo, sin duda por culpa del guión, a las pruebas me remito. Pero es muy guapo y alegra la vista). El esmeraldón de Hathor me sulibeya. Hathor interpreta bien el papel de "borrachilla simpática" y tiene buena química con Horus. 
Lo peor: Beck y su novia son totalmente innecesarios, ya que podría haberse hecho la historia perfectamente sin estos personajes, que son unos sosainas sin química ninguna. En cuanto a Horus, no veo al personaje, y no sólo porque Horus sin cabeza de halcón ni es Horus ni es ná, sino porque el actor está demasiado encasillado como Jamie Lannister.
A la peli le sobra media hora, porque al final se hace muy larga. Ya sabemos que Seth era muy malo, no hacía falta estirar tanto el chicle. 
El ninguneo a la diosa Isis (en una historia que la tiene precisamente a ella como una de las protagonistas) es descarado, no se menciona su nombre NI UNA SOLA VEZ en toda la película.
En cuanto a la estética y arte egipcios, apenas se ven esbozos en alguna columna o estatua por ahí perdidas. Los peinados, vestidos,  arquitectura, paisajes y personajes apenas se pueden clasificar como egipcios. Y la mezcla de dioses blancos, negros, rubios y morenos para que todo sea políticamente correcto me parece absurda. 
Pues podrías serlo de los personajes totalmente anti carismáticos e innecesarios
En resumen, "Dioses de Egipto" es una película que si tuviera media hora menos de duración y se ciñese un poco más al relato mitológico sería entretenida, ya que incluso tiene sus puntos de humor. Dos horas se hacen demasiado tediosas, e imita demasiado películas del estilo de Furia de titanes o Immortals, en las que parece que tiene más importancia crear muchas imágenes y bicharracos por ordenador, que pulir el guión y ser minimamente fieles a la Historia. Una última cosa: ISIS ISIS ISIS ISIS ISIS ISIS. Ya me he quedao a gusto.


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