martes, 20 de noviembre de 2018

La religión en Mesopotamia

Contexto geográfico e histórico
Como nos enseñan en el colegio, la palabra Mesopotamia viene del griego mésos y potamós, es decir, entre ríos. Estos ríos son el Tígris y el Éufrates, que junto con el Nilo y el Jordán formaban parte del llamado "creciente fértil" o "media luna fértil", término acuñado por el arqueólogo James Henry Breasted, de la Universidad de Chicago, por la forma de luna creciente del área geográfica referida. Esta zona es considerada la cuna de la civilización.
Mesopotamia está formada por dos regiones:
  • Alta Mesopotamia: una meseta en la que están encajados el Tigris y el Éufrates.
  • Baja Mesopotamia: una llanura aluvial en la que los dos ríos se dividen en varios brazos y pantanos.

En cuanto al contexto histórico, Mesopotamia se caracterizó por ser la sede de varias civilizaciones, que se fueron sucediendo cronológicamente unas a otras, siendo la primera de ellas la de los sumerios (IV milenio a.C.), considerados los creadores de la escritura cuneiforme, que será adoptada por las civilizaciones posteriores.
En el siguiente cuadro vemos la sucesión cronológica de las distintas civilizaciones que gobernaron Mesopotamia, desde los sumerios hasta la conquista persa:

Características principales de la religión
La religión en Mesopotamia, al igual que otras civilizaciones de su entorno, fue politeísta, puesto que rendían culto a una gran variedad de dioses. Dichos dioses tenían una apariencia antropomórfica y un comportamiento similar al de los humanos: comían, se casaban, se peleaban, tenían descendencia, etc. Pero la diferencia fundamental entre dioses y hombres era la inmortalidad de las divinidades, aunque podían concedérsela también a quien ellos quisieran.
Otra importante característica de los dioses del panteón mesopotamio es que eran seres crueles y vengativos, inmisericordes con el hombre la mayoría de las veces. El mejor ejemplo de esto lo tenemos en el relato del Diluvio (copiado posteriormente en la Biblia) que envió el dios Enlil contra los hombres para exterminarlos por ser demasiado ruidosos y no dejarle dormir. Por tanto, los hombres y mujeres de Mesopotamia no sentían amor por sus dioses, sino una mezcla de miedo, temor y sumisión hacia sus creadores. Y de esto no se libraban ni los reyes, que debían recurrir a los oráculos para saber si los dioses aprobaban cualquiera de sus decisiones, ya fuera una campaña militar, la sucesión, etc.
El poder de los dioses era ilimitado y sobrenatural, de manera que tanto las bendiciones como las calamidades que experimentaba la población a lo largo de sus vidas eran causadas por ellos.
Los hombres fueron creados para ser los servidores de los dioses, por lo cual estaban completamente a su merced y debían procurar mantenerlos contentos, mediante oraciones y plegarias, o sufrirían las consecuencias. Es decir, los antiguos habitantes de Mesopotamia tenían una mentalidad muy pesimista de la vida, ya que creían que cada castigo y enfermedad que padecían estaban justificados, al haber cometido alguna ofensa contra los dioses.
Y al igual que en vida, tampoco eran especialmente optimistas con respecto al Más Allá, pues lejos de verlo como un paraíso de abundancia, al igual que civilizaciones vecinas como la egipcia, los mesopotámicos tenían un concepto de la otra vida muy negativo. El inframundo era un lugar de sombras, donde apenas había alimentos, y al que iban tanto los buenos como los malos.
Este pesimismo estaba causado por el entorno en que vivían, puesto que en una época tan temprana de la historia, las personas dependían totalmente del medio que les rodeaba para subsistir, y una mala crecida podía condenarlos irremediablemente a la muerte.
Demonio Pazuzu (izquierda) y un genio alado (derecha)
Además de creer en los dioses, también creían en la existencia de demonios, genios (como los lamassu) y espíritus que podían ser tanto beneficiosos como maléficos.
Antes de la aparición de la ciencia, todo se explicaba mediante mitos (eclipses, cambio de estaciones, etc.). Ante la incapacidad de entender lo que ocurría a su alrededor, el hombre antiguo recurría a los dioses.
Cosmología sumeria
Dioses mayores y menores:
El panteón de dioses de Mesopotamia era un reflejo de la sociedad, de manera que había un soberano, una familia real, una corte y una serie de funcionarios y ayudantes. Es decir, había unas divinidades mayores o principales y otras menores.
Entre los dioses más importantes encontramos en primer lugar a la llamada tríada sumeria, formada por Enlil, dios del agua, Anu, dios del cielo, y Enki, dios de la tierra. Sin embargo, con el tiempo y las sucesivas conquistas semitas (acadios, babilonios, etc.) esta tríada será sustituida por la llamada tríada semita, que estaba formada por Ishtar (la Inanna sumeria), diosa del amor, la guerra y la fertilidad, Sin, dios de la luna, y Shamash, dios del sol y los astros.
Con el ascenso de Babilonia en el II milenio a.C. va a ir adquiriendo un mayor predominio el dios de  la ciudad, Marduk. Finalmente, acabará por sustituir a Enlil como rey de los dioses.
Es decir, aunque cada ciudad tuviera un dios principal, cuando una nueva cultura se hacía con el control de Mesopotamia lejos de prohibir el culto a los dioses anteriores los adaptaban e incluían en su panteón. De modo que nos encontramos con que algunos dioses tienen dos nombres, el sumerio y el semita (Ishtar/Inanna, por ejemplo).
Dios Marduk y zigurat
Templos, las casas de los dioses:
Como ya he mencionado, cada ciudad tenía un dios patrón al cual se rendía culto para que protegiera y bendijera a sus ciudadanos. Además, esa ciudad era considerada el lugar de residencia de la divinidad (Marduk en Babilonia, por ejemplo), que vivía en el templo. Muchos reyes invertían gran cantidad de dinero en realizar trabajos para mantener, reparar o embellecer la morada del dios o diosa correspondiente.
Pero además de servir de residencia para el dios, el templo también tenía otras funciones: era un centro administrativo, donde había talleres para los ceramistas y carpinteros, lugares de almacenaje o establos para el ganado. Junto con el palacio era el gran polo de poder en la antigua Mesopotamia.
Los zigurats eran las construcciones más características de la arquitectura mesopotámica. Estaban formados por varias terrazas superpuestas, y era sobre la última de ellas donde se asentaba el templo.

Los sacerdotes del dios:
Cada día los sacerdotes se encargaban de realizar una serie de ritos en torno a la estatua divina: la alimentaban, aseaban y vestían e, incluso, la sacaban en procesión durante determinadas festividades religiosas, como la del año nuevo. Estos sacerdotes y sacerdotisas provenían de las familias de clase alta.
Como era habitual en las culturas de la época, la magia y la religión estaban estrechamente unidas. De manera que el sacerdote era al mismo tiempo un mago. Así, surgieron los sacerdotes exorcistas, encargados de expulsar a los demonios que habían poseído a un enfermo, por medio de ritos de purificación.
Por último, no podemos olvidarnos de la llamada prostitución sagrada (III milenio a.C.), relacionada con el culto a la diosa Ishtar, que consistía en el pago a una sacerdotisa para mantener relaciones sexuales con ella; como diosa de la belleza y la sensualidad que era, se veneraba a esta diosa mediante el acto sexual. Las sacerdotisas dedicadas a ello tenían unos horarios fijos de culto, y no eran consideradas simples prostitutas, sino que eran respetadas.
Estrella de Ishtar
Artículo también disponible en Historiae.

Bibliografía:
-www.antiguamesopotamia.com
-.L. MONTERO FENOLLÓS. “Los dioses de Mesopotamia”. Historia National Geographic. 2014, nº 124, pp.32-41.

lunes, 12 de noviembre de 2018

La lucha por el trono hitita: Hattusil III vs. Urhi Teshub

¿Quiénes eran los hititas?
El reino hitita se fundó a principios o mediados del siglo XVII a.C. en Anatolia (actual Turquía) y duró unos cinco siglos, durante el período conocido como Bronce Tardío, hasta que la llegada de los denominados "Pueblos del mar", entre otros factores, arrasaron con esta civilización como si nunca hubiera existido.
Mapa del imperio hitita. Fuente: Historia National Geographic nº 21
Los hititas no tenían ni una lengua ni un núcleo étnico común, sino que eran una sociedad de carácter multirracial, formada por un cierto número de diferentes elementos étnicos (indoeuropeos, hattianos, hurritas, etc.), y hablaban un cierto número de lenguas diferentes debido a la gran cantidad de prisioneros de guerra procedentes de las campañas militares.
El término "hititia" procede de unas pocas referencias bíblicas a un pueblo cananeo posterior a la Edad del Bronce denominado "hittim" (neohititas). 
Ellos se llamaban a sí mismos "Pueblos del País de Hatti"; es decir, nunca utilizaron ningún término étnico o político para designarse a sí mismos, sino que se identificaban por el nombre de la región en que vivían.
Tras la destrucción del imperio hitita hacia 1200 a.C. la cultura hitita perdurará en los llamados reinos neohititas, en el norte de Siria (siglos XII-VII a.C.).
No sería hasta hace unos doscientos años que esta civilización volvería a ser redescubierta por los historiadores, cuando el francés Charles Texier descubrió las ruinas de Hattusa en 1834.

Luchas por el poder
A lo largo de la historia hitita las luchas dinásticas entre los miembros de la familia real fueron frecuentes, llevando a graves crisis durante las cuales la supervivencia de esta civilización estuvo en peligro. Las conspiraciones y asesinatos contra el rey fueron algo habitual.
En esta lista de los reyes hititas especifico quiénes no murieron de forma natural, además de sus años de reinado y su parentesco con el rey anterior.
Fuente: El reino de los hititas. Autora de la lista: Isabel Cubas
El rey Telepinu intentó ponerle solución a estas disputas dinásticas mediante un edicto en el que se establecieron las condiciones de acceso al trono, si bien no fue respetado siempre, como podemos ver en el cuadro anterior:
Entonces yo, Telepinu, convoqué una asamblea en Hattusa (capital del reino hitita). Y desde entonces en Hattusa nadie hace daño a un hijo de la familia real ni desenvaina un puñal contra él. Debe ser rey un príncipe, hijo [de una esposa] del primer rango. Si no hay hijo del primer rango, debe ser un hijo del segundo rango. Pero si no hay hijo del rey como heredero, que se procure un yerno para la hija del primer rango, y éste será rey.
Hattusil III y Urhi Teshub:
A la muerte de Muwatalli II, famoso por haberse enfrentado al faraón Ramsés II en la batalla de Kadesh en 1274 a.C., le sucedería un hijo: el príncipe Urhi Teshub, que reinó entre 1272 y 1267 a.C.
Batalla de Kadesh
Sin embargo, y a pesar del edicto de Telepinu, las cosas no serían tan sencillas, por varios motivos.
El hermano del difunto Muwatalli II, Hattusil, había ido adquiriendo un gran poder y prestigio en vida de su hermano; poco después de su entronización, Muwatalli confirió a su hermano la muy prestigiosa posición de Jefe de la Guardia Real, y le nombró gobernador de las Tierras Altas, de modo que el norte estuviese bien controlado mientras Muwatalli se preparaba para la guerra con los egipcios en el sur. Hattusil también fue nombrado rey en el País de Hakpissa, ciudad estratégicamente situada para poder controlar toda la región septentrional y mantener a raya al enemigo kaska.
Por otra parte, la madrastra del rey Muwatalli, Tanuhepa, probablemente habría intentado reivindicar el derecho al trono de alguno de sus hijos sobre el de Urhi Teshub, hijo de Muwatalli y de alguna de sus concubinas o esposas secundarias. De manera que para asegurarse la sucesión de su hijo antes de marchar a la guerra, Muwatalli II llevó a la reina Tanuhepa a juicio y posteriormente la desterró de la capital, adelantándose a cualquier intento de conspiración o golpe de estado en su ausencia.
Como ya he dicho, Urhi Teshub, quien subió al trono como Mursilis III, no era un hijo de primer rango, puesto que su madre fue probablemente una concubina del rey. Este hecho tuvo como resultado que su tio Hattusil se viera muy tentado a reclamar el trono para sí mismo, además de suponer una excusa para que algunos vasallos se levantaran contra él cuando subió al trono.
No obstante, en un primer momento Hattusil respetó la voluntad de su hermano:
Por la estima a mi hermano, yo no hice mal contra él. Y puesto que no dejó un hijo de primer rango, yo tomé a Urhi Teshub, el hijo de una concubina (por él) y lo coloqué en el trono de Hatti. Yo puse a toda Hattusa en sus manos y él fue Gran Rey en las tierras de Hatti.
Es decir, Hattusil proclamaba con estas palabras que si su sobrino, hijo de segundo rango (algo así como un bastardo) era rey, fue solo gracias a él. Quizás por esto Urhi Teshub adoptó el nombre de su abuelo, Mursilis, para entronizarse, realzando su posición a los ojos de sus súbditos con tan prestigioso nombre; aunque Hattusil y su sucesor le seguirán llamando Urhi Teshub, negándole el real nombre de Mursilis III.
A pesar de su aparente lealtad, para un hombre como Hattusil debió de resultar muy duro aceptar quedarse a un lado mientras el hijo de una concubina reinaba. Aunque es evidente que la influencia del tío siempre estuvo presente en los actos llevados a cabo por el sobrino durante el tiempo que vivieron en armonía y trabajaron juntos.
Finalmente, y de manera inevitable, la relación entre ambos fue haciéndose cada vez más tensa. Hattusil nos ha dejado su versión de los hechos; la única que tenemos, dado que fue el vencedor del conflicto. Achaca todo a la creciente envidia de su sobrino, que le trató injustamente a pesar de deberle el trono, y su victoria final al favor de los dioses:
Urhi Teshub me perjudicó y vosotros me perjudicasteis y yo os vencí. Unos me apoyaron a mí; otros apoyaron a Urhi Teshub. Yo le derroté y luego unifiqué a la población ¿He perjudicado a alguien? Urhi Teshub era hijo de mi hermano y cuando mi hermano murió, le tomé y le instalé en el trono y le fui leal, pero comenzó a humillarme para rebajarme.
Creyendo que contaba con el apoyo de los dioses, especialmente después de recuperar de nuevo la ciudad santa hitita de Nerik, y consciente del apoyo personal que tenía en el reino, además de comprobar cómo su sobrino poco a poco tomaba sus propias decisiones, Hattusil decidió dar un golpe de estado. Aunque se encargó de no presentar el conflicto como una rebelión, sino como una "respuesta legal" ante la actitud injusta de su sobrino.
Sello de Hattusil III
El exilio de Urhi Teshub:
Tras ser derrotado en las Tierras Altas, y una vez que su tío ascendió al trono, Urhi Teshub, que aún contaba con algún apoyo, fue enviado a un "honorable exilio" lejos de la capital, en Nuhasse (Siria). Fue nombrado gobernador de algunas ciudades fortificadas para mantenerlo ocupado; pero Urhi Teshub no se dio por vencido y, aun en su exilio, intentó buscar el apoyo de Babilonia y los asirios. Prevenido, Hattusil pensó en enviar a su sobrino aún más lejos (Chipre), pero de alguna manera consiguió escapar y fue a refugiarse en la corte del que había sido el mayor enemigo de su padre: Ramsés II. El faraón se negó a extraditarle, a pesar de la petición del nuevo rey hitita, y nunca más se supo nada de Urhi Teshub.
Ramsés II recibe en su palacio a una comitiva hitita
*Artículo también disponible en Historiae

Bibliografía:
- BRYCE, Trevor. (2001): El reino de los hititas. Ed. Cátedra. España, Madrid.
- ÁLVAREZ-PEDROSA NÚÑEZ, J.A. “Hititas, el imperio olvidado”. Historia National Geographic. 2005, nº 21, pp. 46-55 


martes, 6 de noviembre de 2018

Egiptomanía, pasión por el antiguo Egipto

Aunque la palabra "egiptomanía" no está reconocida por el diccionario de la Real Academia de la lengua española (y algunos prefieren usar "egiptofilia"), todo el mundo ha escuchado alguna vez en su vida esta palabra. La egiptomanía va mucho más allá de coleccionar figuritas de Tutankhamón; la propia historia de su origen y desarrollo es muy interesante.

Orígenes de la egiptomanía: Grecia y Roma
A pesar de que, evidentemente, no es lo mismo ser egiptomaníaco que egiptólogo, la pasión por todo aquello relacionado por el antiguo Egipto es anterior al nacimiento de la egiptología.
Los primeros en sentirse fascinados por la cultura que surgió a orillas del Nilo fueron los griegos.
Egipto entró en contacto, principalmente comercial, ya con la Grecia minoica y micénica, en tiempos del Reino Medio y Nuevo.
Homero, en la Ilíada y la Odisea, nos transmite una visión de Egipto como una tierra de infinitas riquezas y sabios.
Entre los siglos VI y V a.C. varios viajeros y sabios griegos acudieron a Egipto para aprender de los sacerdotes egipcios en las llamadas Casas de la Vida, donde se enseñaba astronomía, medicina, matemáticas y filología. Por ejemplo, Pitágoras estudió astronomía y geometría en una de estas escuelas, anexas a los grandes templos.
Pero fue la visita que realizó el historiador Herodoto en el siglo V a.C. la que desató lo que podríamos llamar primera "egiptomanía" entre los helenos. El "Padre de la Historia" nos narra cómo era el Egipto que él observó, cuando aún era una civilización viva, aunque lejos de sus tiempos de esplendor, en los libros II y parte del III de su Historia. Ante sus ojos apareció un Egipto profundamente religioso, cuyos sabios sacerdotes y escribas eran guardianes de una historia y una sabiduría tan antigua que, en su opinión, la propia cultura griega debía derivar de la egipcia en muchos aspectos.
Kouros, estatua de joven de época arcaica, con clara influencia egipcia
Aunque hoy en día se sigue discutiendo sobre esta influencia egipcia en los orígenes de Grecia, lo que es indudable es que esa visión de Egipto que tenían Herodoto y sus contemporáneos como un país de gran religiosidad y de historia milenaria, iniciada en la noche de los tiempos, se ha transmitido hasta nuestros días.
Pirámide de Cayo Cestio, Roma
Tras la conquista romana de Egipto se iniciará también una egiptomanía entre los romanos, que veían al mismo tiempo con horror y fascinación a la más famosa reina de Egipto, Cleopatra. Para ellos, esta mujer representaba todos los misterios y riquezas de Oriente (obviando el hecho de que, en realidad, la reina era de origen griego). En resumen, se puede decir que los romanos sintieron hacia Egipto lo mismo que hacia la última de sus reinas, una especie de amor/odio, de fascinación por la riqueza y exotismo de una antigua civilización, y de rechazo por las diferencias que había entre ambas culturas, y la decadencia del antiguo imperio egipcio.
Cleopatra sobre las terrazas de Filae, F.A. Bridgman (1896)
Dentro de esta egiptomanía romana destaca el éxito que tuvo el culto a una de las más importantes diosas egipcias, Isis. De tal manera que encontramos templos dedicados a ella repartidos por todo el imperio romano (incluida España). Los iseos eran decorados con arte de inspiración egipcia o, incluso, con auténticas piezas traídas de Egipto.
Sacerdote de Isis. Templo de Isis en Pompeya.
Otra de las obras de arte que los emperadores romanos repartieron por toda la geografía de su imperio fueron los obeliscos, monolitos de piedra repletos de inscripciones jeroglíficas que en ocasiones adornaban la spina de los circos romanos.
Obeliscos en el Circo Máximo
Por otro lado, los emperadores mandaron restaurar varios monumentos egipcios, especialmente templos, finalizaron otros de época ptolemaica, o mandaron construir edificios nuevos, donde fueron representados al estilo egipcio, inscribiendo sus nombres en jeroglíficos, como los antiguos faraones (y todo ello a pesar de que algunos ni siquiera llegaron a pisar nunca Egipto).
Dentro de las restauraciones destaca la realizada a los famosos colosos de Memnón por Septimio Severo, los cuales hasta entonces, y desde el terremoto del 27 a.C. emitían un sonido similar al llanto durante la salida del sol, causado por la dilatación de sus piedras. 
Años antes, Adriano había dejado inscrito su nombre en estas estatuas de Amenhotep III. Fue precisamente este emperador quien perdió a su amante favorito, Antinoo, ahogado en el Nilo, tras lo cual construyó una ciudad en su honor (Antinóopolis) y la llenó con estatuas del bello joven vestido "a la egipcia".
Antinoo
En su villa en Tívoli, Adriano mandó construir edificios de inspiración egipcia, adornados con estatuas de dioses egipcios como Horus o Bes.
Estatua de Horus hallada en Tívoli
El Renacimiento
Tras la última inscripción en escritura jeroglífica, fechada en el siglo IV d.C., se perderá durante siglos la capacidad para leer los jeroglíficos. De modo que durante la Edad Media Egipto solo se conoció a través de lo contado en la Biblia.
Durante el Renacimiento, los intelectuales de la época intentaron desentrañar este misterio, partiendo de las Hieroglyphica de Horapolo (Ss. II-IV d.C.), obra totalmente fantasiosa. Esta incapacidad para traducir la más famosa escritura de los antiguos egipcios hizo que se comenzara a ver Egipto no solo como el escenario de algunos pasajes de la Biblia, sino como una tierra mística y mágica, guardiana de un conocimiento esotérico reservado a unos pocos y transmitido, según pensaban, a través de sus misteriosos símbolos.
En cuanto al arte, durante el Renacimiento Egipto se asociará inevitablemente a la Biblia, y a la mítica Cleopatra.
Simonetta Vespucci como Cleopatra. Cossimo Piero
Siglos XVIII y XIX
En este periodo de tiempo se producen dos hechos importantísimos, tanto para la creación de la nueva ciencia egiptológica, como para la difusión de la egiptomanía entre la sociedad europea: 
  • La expedición de Napoleón a Egipto (acompañado de varios científicos), que tendrá como resultado la publicación de Description de l'Égypte. 
  • El desciframiento de los jeroglíficos egipcios gracias a Champollion, quien se ayudó de la piedra Rosetta, hallada en dicha expedición. Es a partir de este momento cuando nacerá la egiptología.
Napoleón y sus generales. Jean Leon Gerome (1867)
Reflejo de esa creciente egiptomanía será el estreno en 1871 de la ópera Aída, de Giuseppe Verdi, inspirada en el antiguo Egipto. Su famosa Marcha triunfal es considerada por algunos un auténtico himno de la egiptomanía.
"Veo cosas maravillosas"
El verdadero boom egiptomaníaco se inició en 1922, cuando el arqueólogo inglés Howard Carter, gracias a la ayuda económica de su mecenas Lord Carnarvon, descubrió la tumba casi intacta del rey niño Tutankhamón, lanzando su famosa frase. Desde entonces, hemos podido disfrutar de películas ambientadas (mejor o peor) en el antiguo Egipto, novelas históricas sobre los faraones, cómics y arte de todo tipo relacionado con el país de las pirámides.
Muebles, joyas y objetos decorativos de inspiración egipcia 
*Artículo también disponible en Historiae

Bibliografía:
-Egipto según Herodoto. Egiptomanía. Barcelona: Planeta DeAgostini, 1997, volumen 1, pp. 218-220.
- GUIDOTTI, María Cristina; CORTESE, Valeria (2002): Antiguo Egipto. Ed. Tikal. España, Madrid.
- CARRUESCO, Jesús. “Egipto y las raíces de Grecia”. Historia National Geographic. 2015, nº 133, pp. 24-33.


viernes, 26 de octubre de 2018

Istopia Historia Nº 78 - Colaboración (la casa jeneret)

Buenas noches, amigos. Hace unos días volví a colaborar en el programa de radio de Juan Ramón Ortega, Istopia Historia, en radio Iznájar. En esta ocasión estuvimos hablando sobre la llamada casa jeneret (comúnmente conocida como harén), de la cual también escribí un artículo para Egiptología 2.0
"Juan Ramón Ortega presenta el programa de Historia de radio Iznájar, Istopia Historia. Esta semana Iris Rodríguez nos explica la vida de Gonzalo Guerrero y su integración con los indígenas que le llevó a luchar contra los españoles. María Isabel Cubas nos habla de un lugar del antiguo Egipto conocido como casa Jeneret. Finalmente, con Juanan Rojas conocemos más de Torre Pesquera, situada entre las localidades de Zagra y Fuentes de Cesna".
Podéis escuchar y descargar el programa en el siguiente enlace: Istopia Historia nº 78.
Si os interesa escuchar mis anteriores colaboraciones, podéis hacerlo Aqui (Nefertiti) y Aquí (Merneith). 

martes, 2 de octubre de 2018

Número 13 Egiptología 2.0 (octubre 2018)

Buenas tardes, amigos del Templo de Seshat. Un trimestre más tenemos ya disponible para descargar y leer el nuevo número de Egiptología 2.0. Podéis hacerlo pinchando aquí
Egiptología 2.0. Número 13
En esta ocasión mi artículo habla sobre los animales a los que los antiguos egipcios cuidaban como sus mascotas o adoraban como dioses. También encontraréis otros interesantes artículos como el que ocupa la portada, animales momificados, la entrevista a Elisa Castel, artículos sobre la gran dios Isis, o la enigmática Omm Seti (de la que hablé en mi última visita al programa de radio "La puerta de la pirámide") o la batalla de Meggido, entre muchos otros. Que disfrutéis de la lectura.
Upuaut. National Geographic


miércoles, 4 de julio de 2018

Nº 12 Egiptología 2.0 (julio 2018)

Muy buenas tardes desde Edimburgo. Por motivos laborales me he mudado recientemente a esta ciudad, por lo que seguramente las entradas en el blog se verán aún más limitadas (lo lamento). Mi bliblioteca personal no me ha podido acompañar, y ya sabéis que es de ahí de donde extraigo la mayor parte de la información para escribir las entradas. No obstante, esto no afectará a mi habitual colaboración en Egiptología 2.0.
Castillo de Edimburgo
Un nuevo trimestre os traigo mi artículo para esta revista gratuita, la número doce ya, en el que continúo hablando de las reinas faraón. Pero, además, encontraréis más artículos interesantísimos de un montón de profesionales. Espero que la disfrutéis.
Egiptología 2.0- Nº 12
Para descargarla totalmente gratuita, pinchad AQUÍ. Hasta pronto.


jueves, 12 de abril de 2018

Colaboración en el programa "La puerta de la pirámide"

Buenas tardes, amigos del templo de Seshat. En esta entrada os traigo las dos colaboraciones que he realizado en los últimos meses en el programa de radio "La puerta de la pirámide", dirigido y presentado por Jorge Arijón, en Onda Diamante 98.3 FM.
El pasado 6 de marzo, con ocasión del día internacional de la mujer, fui invitada para hablar sobre las antiguas egipcias. Podéis escucharlo en el siguiente enlace (a partir del minuto 80): 

Mi última colaboración fue el pasado 10 de abril, en la cual intervine para contar la historia de la peculiar Omm Seti. Si no sabéis quién fue esta mujer, podéis averiguarlo en el siguiente enlace, a partir del minuto 192: 
Omm Seti
Aquí os dejo el enlace de la entrada del blog a la que hago referencia: ¿Se han encontrado momias en las pirámides?
Finalmente, quiero dar las gracias a Jorge por invitarme a su programa y a todos los radio oyentes que nos escuchan. Fue una gran experiencia para mí poder compartir un poquito de la historia de la fascinante civilización egipcia con todos vosotros. 

lunes, 9 de abril de 2018

Nº 11 Egiptología 2.0 (abril 2018)

Buenos días, amigos del templo de Seshat. Desde hoy tenemos ya disponible para descargar el número 11 de Egiptología 2.0, pinchando AQUÍ.
En esta ocasión mi artículo sobre las soberanas del Nilo ocupa la portada.
La sociedad del antiguo Egipto estaba dominada por la figura del faraón, que debía ser por norma general un hombre. Sin embargo, algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron llegar a reinar como faraón, principalmente en momentos de inestabilidad política y crisis dinásticas en los que, digamos, no había un candidato masculino mejor [...].Para los antiguos egipcios era fundamental el respeto a Maat, es decir, el Orden establecido desde el principio del tiempo [...]. Que una mujer fuese faraón no dejaba de ser una ruptura de esa Maat, pero en ciertos momentos fue preferible a que accediera al trono un hombre que no tuviera sangre real y, por tanto, sangre divina. De ahí que ciertas mujeres de la realeza, con el apoyo de determinados cortesanos, accedieran brevemente al trono en tiempos de inestabilidad política.
Otros interesantes artículos que podemos leer en este nuevo número son: La vivienda de los antiguos egipcios, el uso del perfume, la pirámide de Kefrén, o la entrevista a la egiptóloga Rosa Pujol, entre otros. 
Reina faraón Hatshepsut
Recordad que Egiptología 2.0 es una revista totalmente gratuita y online, trimestral, en la que colaboran todo un equipo de expertos en esta maravillosa civilización que fue el antiguo Egipto. Que disfrutéis de la lectura.


jueves, 1 de febrero de 2018

Crítica de cine egiptomaníaco: "Dioses de Egipto" (2016)

Buenas tardes, amigos del templo de Seshat. En esta entrada de hoy os traigo la crítica de la película "Dioses de Egipto". Por fin una peli ambientada en el país del Nilo que no trate sobre momias, Cleopatras o Moisés barbudos. ¿Merecerá la pena? 
"Dioses de Egipto" (2016)
Sinopsis: la supervivencia de la humanidad pende de un hilo, pero Beck, un héroe mortal, está decidido a salvar el mundo y a rescatar a su verdadero amor. Para conseguirlo busca la ayuda del poderoso dios Horus, con el que establecerá una alianza contra Seth, el despiadado dios de la oscuridad, que ha usurpado el trono de Egipto, sumiendo al país en el caos. Para ganar la batalla contra Seth y sus secuaces tendrán que someterse a terribles pruebas de valentía y sacrificio. 
Este argumento podría ser el del 98% de las películas existentes: chico "elegido" salva al mundo y a la chica guapa, enfrentándose a múltiples peligros que le manda el malo malísimo, al que derrota con la ayuda de un héroe que se resiste a serlo. Originalidad lo que se dice, no parece que vaya a haber mucha. Salvo por estar supuestamente inspirada en la mitología egipcia.
"Hola, soy Toth, y descubrí que tengo 8 hermanos en el Diario de Patricia"
Empezamos. ¡Oh! El logo de Summit entertainment se asemeja a unas pirámides. Que originalidad. Egipto/pirámides, lo nunca visto.
Egipto es la cuna de la vida, según nos narra la voz en off, donde hombres y dioses viven juntos, pero no revueltos, que para eso los hombres son creación de los dioses. Y para dejar constancia de ello, los dioses son más altos (zasca para los bajitos). Parece que los guionistas se han tomado literalmente la perspectiva jerárquica del arte egipcio. 
Además, por sus venas corre oro (no voy a hacer bromas sobre el período menstrual) y pueden transformarse en la bestia que quieran, de ahí las cabezas de animales. 
El narrador nos sigue contando que existía un rey bueno al que el pueblo quería, que es, obviamente, Osiris, y un dios malo y envidioso, que no es sino Seth. Osiris tiene un hijo, que va a sucederle en el trono. Hasta ahí bien. 
En la variedad está el gusto
Entonces conocemos al jovenzuelo protagonista, llamado Beck, que resulta ser nuestro narrador, y que vive en una ciudad sin identificar, supuestamente en Egipto, junto a su guapa e igualmente jovenzuela novia, para la que roba vestidos en el mercado. Muy Aladdin todo. Viven en la pobreza, aunque él le había prometido vestidos y palacios de oro; vamos, lo que queremos todas las mujeres...Pero eso no les impide, aun estando probablemente en la Prehistoria todavía, tener una sonrisa Profident y un aspecto muy aseadito.

Por su parte, Jamie Lannister...Digo, Horus, tiene pinta de ser un poco vago y juerguista, ya que se ha quedado dormido el día de su propia coronación. Es lo que tiene montarse juergas todos los días; como luego limpian el destrozo las sirvientas humanas enanas...
Tengo que hacer mención aquí a lo ridículo que queda ver a los dioses, mucho más altos, andando entre sus bajitos sirvientes humanos, que parece que los van a pisar. ¿A quién leches se le ocurrió esto?
Como futuro rey, Horus necesita una reina. Pero a Hathor le parece un coñazo eso de estar sentada en un trono. Ella prefiere darse al bebercio, que por algo es la diosa de la embriaguez.
Viva el vino y las pirámides...
Todos los dioses acuden a la ceremonia, como la ¿Rubia? Neftis, que lo hace a bordo de una embarcación dorada, pero no por el Nilo, sino que su lujosa nave va volando gracias a un enjambre de palomas, que madre mía lo sucio que tienen que dejarlo todo. 
"Navegar por el Nilo está ya muy visto"
Pero no todo podía ser fiesta y jolgorio entre los multiétnicos dioses, así que en el último momento hace su sorprendente entrada Maléfica...Digo, Leónidas, digo Seth, para felicitar a su sobrino. Y, ya de paso, matar a su hermano Osiris y autoproclamarse rey. Que ya le toca a él, que está harto de desierto y de lo polvorienta que tiene siempre la casa. O algo así.
Oh! Yeah! Gerard Butler...Un escocés que no es pelirrojo interpretando a un dios egipcio que sí lo era...
La lucha entre tío y sobrino es inevitable. Pero no sin antes transformarse en...
PO- PO- POWER RANGEEEERS. A mi me gustaba la rosa.
Siguiendo el mito, ya sabemos cómo acaba esto: Seth derrota a Horus y le arranca los ojos a su sobrino, aunque aquí más bien parece que le pellizca los párpados. 
Y así comienza el reinado de tiranía del malvado dios del desierto: la humanidad es esclavizada para construir monumentos y estatuas con la cara de Gerard Butler, o de otra manera no alcanzarán el Más Allá, que en tiempos de Osiris era gratis. En cuanto a los dioses rebeldes, Seth y sus compinches les dan pa' el pelo y tienen que huir al exilio, a la fortaleza de Neftis (¿?), que recordemos que era esposa de Seth. Pero Hathor se queda con Seth, ya que parece que le van más los morenos que los rubios. 
A todo esto, aún no se ha mencionado ni una sola vez en la película el nombre de la diosa Isis, lo que realmente resulta curioso. Creo que cierto grupo terrorista pueda tener la culpa...
Creo que se me ha corrido un poco el "Rimmel"
El jovenzuelo Beck decide entonces aliarse con el tuerto de Horus, no por nada, sino porque su novia ha muerto y él quiere a toda costa que vuelva de la tierra de los muertos. Y eso solo puede hacerlo un dios. Así que con sus dotes de ladronzuelo consigue hacerse con el ojo de Horus, para que éste recupere parte de su fuerza y deje de estar tirado lloriqueando.
Los ojos de Horus son dos pedrolos azules, que el astuto Seth ha guardado por separado en dos sitios la rehostia de difíciles de penetrar, entre trampas, pinchos y simpáticos escorpioncillos.
Para derrotar finalmente al dios del desierto, la solución está en debilitar a Seth destruyendo no se qué pirámide que hay en el desierto; no iba a ser una humilde mastaba de adobe, eso no queda guachi ¿Cómo? Con las aguas del Nun por las que navega la barca del anciano dios Ra, interpretado por Geoffrey Rush. 
El anciano dios del sol Ra. Incluye escena de lucha contra Apofis. Y la tierra es plana
Pero en el último momento llega Seth (que oportuno) y todo el plan se va a la porra (y de paso le saca el cerebro a Thot). Es más, esto parece cabrearle tanto que está dispuesto a destruir la tierra para reordenarla a su manera, con la ayuda de la gigantesca serpiente Apofis (aquí una especie de gusano con más dientes que una película de caballos). 
Cual Jack el Destripador, Seth ha ido arrancando los órganos principales de ciertos dioses, en los que reside su principal fuerza, para hacerse un traje de power ranger de la hostia. Lo que le gusta el descuartizamiento a este dios...
Madre mía que pedrolo, ni Elizabeth Taylor, oiga.
Así que Seth digievoluciona en un tío super poderoso, Apofis está bebiéndose el Nilo, y los muertos se han quedado sin Inframundo. La peli ya lleva casi dos horas y todo pinta muy mal. Pero el amor lo puede todo: Beck y Horus sacan pecho para no decepcionar a sus respectivas churris y juntos derrotan a Seth. ¡Oh, si! La unión hace la fuerza! El amor lo puede todo! Gerard Butler va camino de convertirse en otro Sean Bean de tanto que se muere en las pelis, etc.
Horus aprende que debe dejar de ser un niñato de papá vividor y juerguista y gobernar a su pueblo con justicia, como su padre. Beck aprende que se puede confiar en los dioses, como le dijo la churri. Seth aprendió que un traje super reluciente a lo power ranger no te va a salvar de acabar mal, porque eres el malo y el malo debe acabar mal. Fin.
Hola, soy el verdadero Horus
Lo mejor: me ha gustado la actuación de Geoffrey Rush como el anciano y cansado, pero igualmente poderoso, Ra. Gerard Butler también (pero no por su actuación, le falta carisma como malo, sin duda por culpa del guión, a las pruebas me remito. Pero es muy guapo y alegra la vista). El esmeraldón de Hathor me sulibeya. Hathor interpreta bien el papel de "borrachilla simpática" y tiene buena química con Horus. 
Lo peor: Beck y su novia son totalmente innecesarios, ya que podría haberse hecho la historia perfectamente sin estos personajes, que son unos sosainas sin química ninguna. En cuanto a Horus, no veo al personaje, y no sólo porque Horus sin cabeza de halcón ni es Horus ni es ná, sino porque el actor está demasiado encasillado como Jamie Lannister.
A la peli le sobra media hora, porque al final se hace muy larga. Ya sabemos que Seth era muy malo, no hacía falta estirar tanto el chicle. 
El ninguneo a la diosa Isis (en una historia que la tiene precisamente a ella como una de las protagonistas) es descarado, no se menciona su nombre NI UNA SOLA VEZ en toda la película.
En cuanto a la estética y arte egipcios, apenas se ven esbozos en alguna columna o estatua por ahí perdidas. Los peinados, vestidos,  arquitectura, paisajes y personajes apenas se pueden clasificar como egipcios. Y la mezcla de dioses blancos, negros, rubios y morenos para que todo sea políticamente correcto me parece absurda. 
Pues podrías serlo de los personajes totalmente anti carismáticos e innecesarios
En resumen, "Dioses de Egipto" es una película que si tuviera media hora menos de duración y se ciñese un poco más al relato mitológico sería entretenida, ya que incluso tiene sus puntos de humor. Dos horas se hacen demasiado tediosas, e imita demasiado películas del estilo de Furia de titanes o Immortals, en las que parece que tiene más importancia crear muchas imágenes y bicharracos por ordenador, que pulir el guión y ser minimamente fieles a la Historia. Una última cosa: ISIS ISIS ISIS ISIS ISIS ISIS. Ya me he quedao a gusto.


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