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lunes, 17 de enero de 2022

Egiptología 2.0 - número 25 (enero 2022)

Buenos días, amigos del templo de Seshat. Ya tenéis disponible el nuevo número de Egiptología 2.0., que podéis descargar aquí, en el que colaboro con un artículo dedicado a los sacerdotes egipcios, los servidores de los dioses.
Egiptología 2.0 Número 25
En este número encontraréis interesantes artículos sobre el sacerdote Manetón, la importancia del papiro, la sexualidad en el antiguo Egipto o la inauguración de la avenida de esfinges de Luxor, entre otros.
Naos del templo de Horus en Edfú
Que disfrutéis de la lectura, y recordad que la revista sigue siendo totalmente gratuita, pero ahora se publicará cada cuatro meses.

martes, 2 de octubre de 2018

Número 13 Egiptología 2.0 (octubre 2018)

Buenas tardes, amigos del Templo de Seshat. Un trimestre más tenemos ya disponible para descargar y leer el nuevo número de Egiptología 2.0. Podéis hacerlo pinchando aquí
Egiptología 2.0. Número 13
En esta ocasión mi artículo habla sobre los animales a los que los antiguos egipcios cuidaban como sus mascotas o adoraban como dioses. También encontraréis otros interesantes artículos como el que ocupa la portada, animales momificados, la entrevista a Elisa Castel, artículos sobre la gran dios Isis, o la enigmática Omm Seti (de la que hablé en mi última visita al programa de radio "La puerta de la pirámide") o la batalla de Meggido, entre muchos otros. Que disfrutéis de la lectura.
Upuaut. National Geographic


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Bes, el dios enano

Buenas tardes, amigos del Templo de Seshat. Después de un tiempo, hoy por fin os traigo una nueva entrada dedicada a los dioses de Egipto, en concreto, al dios Bes. Si queréis saber más de este peculiar diosecillo, seguid leyendo.
Bes, el dios enano
Origen e iconografía
Los orígenes del dios Bes son africanos, ya que se le conocía con los epítetos "Señor de Punt" (un país aún no identificado, pero situado en África) y "Señor de Nubia. Es, por tanto, un dios de origen extranjero, como otros que hubo en el panteón egipcio.
Sin duda lo que más llama la atención de Bes es su aspecto físico: un hombre enano, barrigudo, con larga barba y que enseña la lengua. Generalmente aparece desnudo, pero también puede llevar una piel de leopardo, un cinturón y un tocado de plumas en la cabeza. En sus manos lleva signos protectores como el sa o un cuchillo, con los que espanta a los malos espíritus y a animales peligrosos. También puede llevar instrumentos musicales, que utiliza igualmente para alejar los peligros.
Símbolo Sa o Shen. Amigos del antiguo Egipto
Curiosamente, Bes suele aparecer representado de frente, en lugar de perfil como era habitual en el arte egipcio. Mucho menos frecuente es encontrarlo representado con su forma animal, el león o el mono.

Genio protector
A pesar de su aspecto grotesco, Bes fue un dios que gozó de gran popularidad entre los egipcios, especialmente entre las clases populares. La devoción por este dios, y otros también considerados protectores del hogar y la familia, fue tal que incluso se les siguió adorando en época de Akhenatón.
Bes estuvo especialmente relacionado con las mujeres, pues era uno de los dioses protectores de las embarazadas y parturientas, junto con la diosa hipopótamo Taweret, de la que es esposo. Llegado el momento del parto, se recitaban oraciones pidiendo la ayuda del dios para que espantara con su aspecto y sus armas a los demonios que podían hacer peligrar la vida de madre e hijo.
Taweret. Wikipedia
Su imagen ha aparecido en forma de numerosos amuletos, que se llevaban colgados en collares, y también en objetos de tocador, como espejos y cajas para guardar cosméticos, y en las cabeceras de las camas para proteger a los egipcios de las pesadillas durante las horas de sueño. Su imagen era pintada en las casas, especialmente en la habitación donde la mujer de la casa daba a luz. Así, se protegía el hogar de la presencia de espíritus negativos, de la picadura de animales venenosos (serpientes, escorpiones) o de padecer el mal de ojo por culpa de algún vecino envidioso.
Como protector del rey y de la Casa Real, también gozó de la devoción de las élites.
Silla adornada con la cabeza de Bes
Dios de la música y el amor
Bes fue el encargado de proteger el matrimonio y, por tanto, estuvo también vinculado al amor. Pero progresivamente se le fue asociando también al amor sexual y a los placeres, y se creía que potenciaba la sexualidad en forma de amuletos en los que aparecía con el pene erecto. En la Baja Época llegaron a existir en Menfis unos lugares, conocidos como “las habitaciones de Bes”, que se cree que pudieron servir para mantener relaciones sexuales. En esta época también se le asocia a Horus niño, o Harpócrates.
Bes. Fuente: Jeff Dee (Deviantart)
Como dios de la música, Bes puede aparecer representado tocando el tambor, el laúd o el arpa. En el mito de la Diosa lejana, el dios formó parte del cortejo enviado por Ra para apaciguar a su hija con su música y su canto.
Bes tocando el pandero
Mundo funerario
Al igual que velaba por los sueños de los vivos, Bes también se encargaba de cuidar de los difuntos que habían sido enterrados con reposacabezas en los que aparecía su imagen, otorgándoles la paz y el descanso.
Además, estaba vinculado al mito solar como protector del dios Sol y guardián de la puerta del horizonte oriental del Más Allá.
Cantantes, músicas y prostitutas solían tatuarse al dios
El culto de varios dioses egipcios, entre ellos Bes, fue exportado a otros países por comerciantes como los fenicios, o militares como los romanos. En concreto el culto de este simpático diosecillo se propagó por todo el Mediterráneo, y se han encontrado imágenes suyas en lo que fue Fenicia, Chipre o incluso en Ibiza.

Bibliografía:
  • FLETCHER, JOANN (2002): Egipto, el libro de la vida y la muerte. Ed. Círculo de lectores. España, Barcelona. 
  • CASTEL, ELISA (2001): Gran diccionario de mitología egipcia. Ed. Alderabán. España, Madrid.
  • http://egiptologia.org/?page_id=1958


viernes, 25 de marzo de 2016

Recopilación: dioses

Muy buenas tardes, amigos del templo de Seshat. En estos días de vacaciones y procesiones de Semana Santa, tal vez os interese conocer algo más de la religión egipcia. A continuación os dejo los enlaces a las entradas que he dedicado en el blog a varias divinidades del panteón egipcio. 
Pronto escribiré una nueva entrada; mientras tanto, que disfrutéis de la lectura y de las vacaciones.

¡Hasta pronto! 



domingo, 18 de octubre de 2015

Ptah, el dios creador

Buenos días, amigos de El templo de Seshat. En primer lugar, quiero recordaros que desde hace unos días ya podéis seguir el blog también por twitter. 
Allí, al igual que en facebook, os iré informando de las nuevas entradas. 
Así que si queréis estar bien informados de lo que ocurra en este, nuestro templo, no dudéis en seguir El templo de Seshat o en dar a Me gusta.
La entrada de hoy está dedicada a un dios muy importante del panteón egipcio, pues es uno de los dioses creadores: Ptah.
Iconografía
El dios Ptah es representado como un hombre envuelto en un sudario, del que sobresalen su cabeza y sus manos. Con ellas sujeta un cetro compuesto por varios elementos:
  • El pilar djed: representa la vegetación y la fertilidad.
  • El cetro uas: a partir del Reino Medio se añade el cetro uas (o was), que representa la estabilidad.
  • El ankh: añadido al mismo tiempo que el anterior, representa la vida.
En lugar de este cetro compuesto, puede portar el flagelo y el cayado.
Además, lleva el collar menat, otro símbolo de fertilidad y estabilidad, y un bonete azul en la cabeza; una peculiaridad de este dios es que luce una barba recta, mientras que el resto de dioses llevan la barba curvada. 
Al ser de menor estatura se le representa de pie sobre un pedestal, que simboliza a la diosa de la justicia Maat, para igualar su estatura con la del resto de dioses. 
Nefertari ante Ptah. Valle de las Reinas
Su piel es verde, color asociado al renacimiento, junto con el negro.
En épocas más tardías fue representado como un hombre que portaba un tocado con cuernos, el disco solar y plumas, como Ptah-Sokar-Osiris, un dios relacionado con el mundo funerario.
En esta misma época comenzó a representarse en forma animal como el toro sagrado Apis, en el cual se encarnaba. 
Ptah-Sokar-Osiris
Dios creador y patrón de los artesanos
El dios Ptah aparece a finales del Periodo Predinástico, es decir, antes de la unificación de las Dos Tierras por el rey Narmer, y ya es mencionado en los Textos de las Pirámides.
Durante los tres milenios posteriores mantendrá el mismo aspecto, que ya hemos visto.
Su nombre, Ptah, probablemente signifique el modelador, o el creador. Esto está relacionado con su papel en el mito menfita de la creación.
Por sorprendente que nos parezca, los antiguos egipcios tuvieron hasta tres mitos sobre la creación del mundo:
  • El mito de Hermópolis, la ciudad de los ocho (Khemu, para los egipcios).
  • El mito de Heliópolis, de la ciudad del sol (Iunu, en egipcio).
  • El mito menfita, protagonizado por Ptah.
El papel primordial de Ptah en la creación fue fijado por primera vez durante el Reino Medio. Sin embargo, el relato del mito menfita de la creación nos ha llegado a través de una copia en piedra, la llamada piedra de Shabaka, realizada siglos después.
Esta fue mandada realizar por el faraón Shabaka (716-702 a.C.) cuando se descubrió que el rollo original que contenía la narración de este mito estaba siendo devorado por gusanos (tal cual se nos cuenta en la piedra de Shabaka).
Entonces su Majestad copió de nuevo esta escritura en la casa de su padre Ptah...
Su Majestad la había encontrado como una obra de sus antepasados que había sido comida por los gusanos. Era conocida desde el principio hasta el final. Entonces su Majestad la copió de nuevo, de manera que ahora se encuentra en mejor estado.
Desafortunadamente, la piedra fue reutilizada a principios del siglo pasado como piedra de molino por un granjero, por lo que la inscripción de la parte central se ha perdido.
Piedra de Shabaka. Museo Británico
Cuando Menfis se convirtió en capital de Egipto, surgió la cosmogonía menfita para anteponer la supremacía del dios local Ptah frente a la de los otros dioses creadores.
Este mito, más reciente en el tiempo, es distinto a los anteriores puesto que es más elaborado y filosófico. Según los sacerdotes de Ptah, su dios era el creador de todos los seres, dioses y hombres. Para subrayar su dominación se hacía referencia a él como el padre que dio vida a Atón, la madre que dio vida a Atón; es decir, colocaban a Ptah por encima del dios sol y del mito heliopolitano.
La manera de Ptah de crear el universo fue mediante la palabra, al igual que hizo Yavéh según el Génesis. Tras concebir en su mente o intelecto (que para los egipcios residía en el corazón, y no en el cerebro) la idea de la creación del mundo y los seres vivos, incluyendo a los dioses, la hizo realidad mediante el simple hecho de pronunciar sus nombres.
[...]Ptah el muy grande, quien dio la vida a todos los dioses, así como a sus genios, gracias a este corazón del que Horus es emanación, gracias a esta lengua de la que Thot es la emanación, nacidos ambos de Ptah.
Y ocurrió que el corazón y la lengua predominaron sobre todos los miembros del cuerpo, puesto que él está en el cuerpo, y que él está en la boca de todos los dioses, de todos los hombres, de todos los animales, de todos los reptiles, de todos los seres vivientes, pensando y decretando todo lo que desea [...] Himno a Ptah, Papiro Berlín 3048
Ocasionalmente se le llama Ptah-Nun, identificándolo con el Nun (el océano del caos primigenio anterior a la creación), y se le ascocia al dios primitivo Tatenen, como Ptah-Tenen, o como Ptah-Tatenen a partir de la época ramésida. Tatenen significa el suelo que se levanta, o la tierra que emerge, y era la encarnación de la colina primordial en la que nació el sol.
Tatenen (centro), tumba de los hijos de Ramsés III. Valle de las Reinas
Después de crear todas las cosas, el dios Ptah las perfeccionó con sus habilidades de artesano.
Precisamente otra de las funciones de Ptah (seguramente la más antigua) fue la de patrono de los artesanos, especialmente de los orfebres y escultores, pues fue considerado el inventor de las técnicas y prácticas manuales, como la albañilería. Tanto es así que durante el Reino Antiguo los arquitectos reales eran miembros de su clero; además, el de Sumo sacerdote de Ptah en Menfis era considerado el máximo rango dentro del gremio de los artesanos, y llevaba el título de Mayor de los controladores de los artesanos, o Maestro constructor.
Por tanto, no es de extrañar que este dios gozara de gran popularidad entre la clase trabajadora, especialmente de los artesanos, que lo consideraban mesedjer sedjem, es decir, el oído que escucha, y un gran mago con poderes curativos al que dirigían sus plegarias.
Te saludo, oh Ptah, señor de la vida de las Dos Tierras. Estoy ante ti para adorarte, como un sirviente que nunca olvida sus deberes en tus celebraciones. Oración del lavandero Hepet, XIII dinastía
Como patrón de los artesanos, fue especialmente adorado entre los artesanos del poblado de Deir el-Medina, encargados de construir y decorar las tumbas de la familia real durante el Reino Nuevo.
Deir el-Medina
Oficios como los de cantero, escultor, herrero, artesano y artista podían ser ocupados por enanos, que en Egipto formaban un clan muy reconocido, fundamentalmente debido a su dedicación a la orfebrería, y como tal estaban bajo la tutela de Ptah y de sus ayudantes: los Patecos. Estos eran considerados hijos de Ptah y protectores de los trabajos metalúrgicos. Se representan como enanos con la cabeza calva o con cabeza de halcón, desnudos y con las manos en la cintura. El término pateco proviene precisamente de Ptah.  
En ocasiones el propio Ptah fue representado como enano monstruoso, motivo por el cual Heródoto lo confundió con los dioses patecos fenicios. 
Amuletos de patecos
En el Reino  Nuevo Ptah se convirtió en el dios tutelar de las expediciones hacia las minas del Sinaí. En Serabit el-Jadim, junto a las minas de turquesas, se le dedicó un templo speos (excavado en la roca).
Entre sus títulos estaban Señor de la magia,  Señor de la Oscuridad, Señor de la Verdad y Señor de las serpientes y de los peces, el cual podría estar relacionado con su papel como demiurgo creador.

La tríada menfita
Las tríadas de dioses egipcias estaban compuestas por un dios, una diosa y el hijo de ambos. La de la ciudad de Menfis estaba formada por Ptah, su esposa Sejmet y su hijo, Nefertum (o también Imhotep); también se le atribuye la paternidad de los Patecos, como ya hemos visto.
Esta tríada, sin embargo, no se creó hasta el Reino Nuevo (1552-1069 a.C.).
Centros de culto
Además de en Menfis, el dios Ptah tuvo un templo dentro del recinto de Amón en Karnak, así como varios templos en Abydos y en Nubia. Cerca del Valle de las Reinas se excavó un santuario para él en el que estaba asociado a la diosa Meretseger, la diosa serpiente patrona de los obreros de Deir el-Medina.
Seti I ante Ptah, en Abydos.
Mundo funerario
La relación de Ptah con el mundo funerario se remonta al Reino Antiguo; se le considera, además, el inventor de la ceremonia de apertura de la boca, que se iniciaba con las palabras: mi boca es abierta por Ptah. Mediante esta ceremonia, realizada por el sacerdote sem (que representaba al propio Ptah) se pretendía devolverle todos los sentidos al fallecido en la otra vida.
Ay, vestido como un sacerdote sem, realiza la ceremonia de apertura de la boca a la momia de Tutankhamón
En épocas tardías se asimiló a Ptah con Osiris, surgiendo de esta manera Ptah-Sokar-Osiris, dios funerario, representado como Osiris, momiforme y con altas plumas en la cabeza; o bien con cabeza de halcón, o como un halcón con la corona blanca flanqueada por dos plumas y en la base dos cuernos horizontales retorcidos y el disco solar.

El origen del nombre "Egipto" 
En Menfis existió un templo conocido como Hwut ka Ptah, es decir, la mansión del alma de Ptah, que pudo deformarse hasta dar origen a la palabra griega Aigyptos, con la cual Homero designaba tanto al Nilo como al propio país. De esta palabra deriva el nombre actual: Egipto.
Kemet, la tierra negra, era el nombre que daban los egipcios a su país
Bibliografía y webgrafía:
-FLETCHER, JOANN (2002): Egipto, el libro de la vida y la muerte. Ed. Círculo de lectores. España, Barcelona.
-CASTEL, ELISA  (2001): Gran diccionario de mitología egipcia. Ed. Aldebarán. España, Madrid.
LETCHER, JOANN (2002): Egipto, el libro de la vida y la muerte. Ed. Círculo de lectores. España, Ba - See more at: http://eltemplodeseshat.blogspot.com.es/2015/05/sejmet-la-diosa-leona.html#sthash.trnnsHl1.dpuf
FLETCHER, JOANN (2002): Egipto, el libro de la vida y la muerte. Ed. Círculo de lectores. España, Barcelona.
-CASTEL, ELISA  (2001): Gran diccionario de mitología egipcia. Ed. Aldebarán. España, Madrid.
- See more at: http://eltemplodeseshat.blogspot.com.es/2015/05/sejmet-la-diosa-leona.html#sthash.trnnsHl1.dpuf
-http://www.egiptologia.org/mitologia/panteon/ptah.htm (consulta: 17-10-2015)


domingo, 27 de septiembre de 2015

Los obeliscos, rayos de sol en piedra

Buenos días, amigos. Este segundo artículo del mes ha tardado un poco, pero es por una buena razón que muy pronto sabréis.
Sin más, vamos con el tema de hoy, que he querido dedicar a los obeliscos. 
Obelisco (tejen) en escritura jeroglífica
¿Qué es un obelisco?
La palabra obelisco con que conocemos estos monumentos del antiguo Egipto es de origen griego (ὀβελίσκος - obeliskos) y quiere decir "asta o columna apuntada", mientras que su nombre egipcio era tejen, es decir, "rayo de sol". Como veremos, estos colosos de piedra están relacionados con el culto solar.
Los obeliscos eran construídos en un solo bloque de piedra (monolíto), de cuatro caras, que se va estrechando ligeramente desde la base hasta la cúspide. 
Podemos decir que se componen de dos partes: 
  • El cuerpo, que estaba cubierto en sus cuatro lados de inscripciones en escritura jeroglífica con dedicatorias a los dioses, y los títulos del faraón responsable de su construcción.
  •  El piramidión, que como su nombre indica es una pequeña pirámide, el cual originalmente estaba recubierto de una capa de oro o electrón (aleación de oro y plata), metales asociados a los dioses y, especialmente, al sol. En este piramidión se inscribían símbolos solares y figuras del rey protegido por los dioses Ra o Amón-Ra.
Amón-Ra coronando a Hatshepsut
El obelisco se asentaba sobre un basamento con un friso de babuinos. El motivo para escoger este animal y no otro nos lo explica Elisa Castel:
Su conexión (de los babuinos) con el Sol nació desde el momento en que los egipcios entendieron que los gritos que profieren estos animales al amanecer estaban relacionados con los saludos que dedicaban al astro. El babuino era precisamente uno de los pasajeros de la barca de Ra en la noche y estaba encargado de rechazar las fuerzas del caos que luchaban por aniquilar al Sol. Por todas estas razones aparecen en las bases de los obeliscos, en los relieves y en los papiros, con los brazos levantados en actitud de respeto, adoración y saludo. Sin embargo, estas características también fueron asociadas a aspectos lunares.
Elisa Castel,  Egipto, signos y símbolos de lo sagrado.
Obeliscos de Tutmosis I y Hatshepsut en Karnak
Como ya dije, los obeliscos (y las pirámides) tienen su origen en el culto solar de Heliópolis, la Iunu de los egipcios. Fue en esta ciudad del Bajo Egipto donde, según el mito de la creación heliopolitano, surgió de las aguas del caos la colina primigenia. En este montículo de tierra, que era llamado benben por los egipcios, salió el sol por primera vez, iniciándose posteriormente toda la creación.
Las pirámides y el piramidión que remataba los obeliscos son, pues, representaciones del benben o colina primigenia de la que surgió la vida.
En el templo de Ra en Heliópolis se rindió culto a la piedra benben desde el período tinita (3065-2686 a.C.), puesto que al ser el lugar donde había surgido el sol por primera vez, simbolizaba también la fertilización de la tierra por medio de los rayos solares, que dan la vida.
Reconstrucción del templo de Ra en Heliópolis. Podemos ver el benben de piedra
Los obeliscos estuvieron presentes a lo largo de toda la historia egipcia, desde el Reino Antiguo (el más antiguo data del reinado del rey Teti en la Dinastía VI, que estuvo situado en Heliópolis y tenía una altura aproximada de tres metros), hasta la época ptolemaica.
Durante el Reino Antiguo y Medio, Heliópolis fue el principal centro de culto al dios solar, lo que explica que fuera allí donde se construyeron la mayor parte de estos monumentos monolíticos en dicha época. Pero con el ascenso de Amón durante el Reino Nuevo y su asimilación con Ra (Amón-Ra) pasó a ser Tebas la ciudad donde se erigieron los obeliscos más altos, en los templos de Karnak y Luxor.
Obelisco de Sesostris I en Heliópolis, el más antiguo en pie
Considerados rayos solares petrificados, los obeliscos eran sagrados en sí mismos. Durante el Reino Nuevo se colocaron en pareja (simbolizando tanto al sol, como a la luna) ante los pilonos de entrada de los templos para marcar estos como lugares santos, las moradas de los dioses.
Obelisco de Ramsés II en Luxor. Su pareja fue llevado a París
Sin embargo, no solo los faraones construyeron obeliscos. Algunos personajes privados también los erigieron en sus tumbas, aunque eran de menor tamaño (hasta de 80 cm) y peor calidad que los construídos por los monarcas.

Su construcción y traslado
Los obeliscos procedían de las canteras de granito de Asuán, al sur de Egipto. El color rojo y rosado de esta piedra era asociado con el sol, lo que la hacía idónea para la fabricación de estos monolitos.
Aquí precisamente se conserva aún un obelisco inacabado, unido todavía al lecho rocoso por uno de sus lados; el que hubiera sido el obelisco más alto de todos (casi 43 m) tuvo que ser finalmente abandonado debido a la aparición de unas fisuras. Afortunadamente para nosotros, este obelisco inacabado nos da algunas pistas de cómo se construían.
Obelisco inacabado de Asuán
En la época de esplendor de estas agujas de piedra, el Reino Nuevo, sus medidas oscilaban entre los 20 y 30 metros y su peso podía llegar a las 1.000 toneladas.
Con estas dimensiones es de suponer que el tallado y traslado de obeliscos debía resultar una tarea extenuante, en la que participarían cientos de trabajadores. Se calcula que para el obelisco inacabado del que hablaba antes se necesitarían unas 140 personas solamente para la talla y extracción, durante un periodo de siete meses y jornadas de hasta doce horas de trabajo.
Usando bolas de dolerita (piedra más dura que el granito), mazas de madera y herramientas de cobre y, posteriormente, de bronce, los trabajadores iban separando golpe a golpe el obelisco del lecho rocoso (como vemos en la imagen de la derecha).
La cara inferior era excavada también y calzada con arena y vigas de madera para sostener el obelisco. Posteriormente, haciéndolo vascular, dejaban caer el monolito sobre un trineo, del cual tiraban los trabajadores con unas cuerdas, ayudándose de troncos de madera para hacerlo rodar.
Extracción y transporte de obelisco
A continuación, llegaba el momento de transportar el obelisco hasta su destino. Para ello se usaban grandes barcazas durante la época de la crecida del Nilo. Gracias a rampas, los trabajadores desplazaban el obelisco desde la cantera hasta la embarcación. Una vez colocado en esta, partía hacia el templo, que podía estar a cientos de kilómetros.
Barcaza para transportar obeliscos. Fuente: http://www.histarmar.com.ar/nomenclatura/ElBuque/10-obelisco.htm
Cuando llegaba a su destino había que esperar a que el nivel del río volviera a bajar para facilitar la descarga del obelisco. Luego, mediante otra rampa de adobe, cientos de obreros levantaban el monolito como vemos en la imagen de abajo, ayudándose de cuerdas, rodillos y palancas. 
Finalmente, una vez colocado sobre su base, los artesanos tallaban las inscripciones jeroglíficas en sus cuatro caras y en el piramidión.
Fuente: http://www.conec.es/2012/02/los-obeliscos-proezas-del-egipto-antiguo/

Obeliscos por el mundo
La fascinación que despertaron estos monumentos monolíticos desde la Antigüedad, unido al hecho de que, a diferencia de las pirámides, podían ser transportados, tuvo como resultado que muchos obeliscos egipcios acabaran en lugares que sus constructores no podrían ni haber soñado.
Desde los emperadores romanos (que adornaron Roma y sus villas y circos con obeliscos), hasta los exploradores europeos del siglo XIX, estos monumentos sagrados del antiguo Egipto fueron transportados lejos de sus templos para adornar plazas y parques desde Roma a París, pasando por Estambul, Londres y Nueva York, donde siguen actualmente.
Obelisco egipcio en la plaza del Vaticano
Bibliografía y webgrafía: 
- Los obeliscos, destellos solares en piedra. Egiptomanía. Barcelona: Planeta DeAgostini, 1997, volumen 3, pp. 510-513.
- CASTEL, Elisa (1999): Egipto, signos y símbolos de lo sagrado. Ed. Alderabán. España, Madrid.
- CASTEL, Elisa. "Obeliscos, emblemas del antiguo Egipto". Historia National Geographic. 2015, nº 132, pp. 26-35.
- http://www.nachoares.com/articulos/los-obeliscos-egipcios/ (consulta: 26-9-15)
- http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/9740/obeliscos.html
(consulta: 26-9-15)
- http://www.conec.es/2012/02/los-obeliscos-proezas-del-egipto-antiguo/  (consulta: 26-9-15)

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