domingo, 19 de abril de 2015

Horteradas egiptomaníacas (II parte)

Buenos días, amigos. En esta entrada dominical os traigo una nueva entrega de las "Horteradas egiptomaníacas", porque de vez en cuando es bueno tomarse la vida (y el antiguo Egipto) con un poquito de sentido del humor.
Imagen tomada de facebook
Como pudisteis ver en la primera parte, la combinación egiptomanía más Google puede dar como resultado imágenes espeluznantes. Aunque repito que mi intención con estas entradas es pasar un buen rato; espero que nadie se me ofenda ni me maldiga si ve que alguno de los objetos aquí mostrados decoran también su hogar. 

Cómo decorar tu casa al estilo egiptomaníaco-hortera
En la casa de todo egiptomaníaco de dudoso gusto debe haber una serie de elementos egiptizantes imprescindibles que dejen claro a sus visitantes su amor por el país de los faraones. 
Y como eso de tener cientos (o miles, que se ha dado el caso) de libros sobre la historia de Egipto en las estanterías de su casa no es lo suficientemente evidente, los señores del "chino" y establecimientos similares nos facilitan la tarea con cosas como estas: 

Las hay de todas las clases, tamaños, colores y sabores...bueno, de esto último no; pero tiempo al tiempo... 
¿Habéis visto que variedad de expresiones? Desde el espanto, al aburrimiento, pasando por el asombro. También podemos encontrar la version matrioska de Tut, con figuritas de tamaños variados e, incluso, un rey-niño al que se le ha ido el santo al cielo mientras se daba unos rayos UVA.
Admitámoslo, son feas, están mal hechas y nos miran con carita de "Mátame, por favor", pero todos tenemos alguna de esta acumulando polvo en una estantería o en la mesita de noche.
Si hay un icono que nos recuerde al antiguo Egipto, además de Tut, son precisamente dos de sus reinas más famosas: Nefertiti y Cleopatra. Y el buen egiptomaníaco sabe esto, así que no puede dejar pasar la oportunidad de decorar su hogar con la representación de estas bellas mujeres de la Antigüedad...
El paso de los milenios no le ha sentado nada bien a Nefertiti. Llamadme atrevida si queréis, pero para ponerse ese sujetador extraño de la primera figurita, mejor no ponerse nada ¿Qué llevará el servicial esclavo/sirviente en la cesta? Ahí reside el misterio y la belleza de esta figurita, en hacernos pensar qué habrá dentro, quién habrá diseñado esta obra de arte, quién habrá creído buena idea taparse las tetas con una cinta...misterios del antiguo Egipto.
¿Quién no querría tener esta figurita de Nefertiti imitando a la Cibeles?
Recientes excavaciones en Amarna han dado como resultado el hallazgo de este busto de Nefertiti en su adolescencia, con el acné típico de esta etapa de la vida. Se dice, se comenta, que el escultor Tutmés la representó así de fea en venganza por haberle pagado una miseria por el otro famoso busto.
"Es indignante, con los 5 deben que me han pagado no tengo ni para dátiles" dijo el escultor.
Por otra parte, como bien sabían los romanos, Cleopatra era una calientap...irámides que iba siempre ligerita de ropa y poniendo poses sexys para animar a todo varón con el que se cruzase. Y sus figuritas no podían ser menos.
Cleopatra ha optado por pasar del "sujetador-tirita" de Nefertiti e ir con todas las "pirámides" al aire.
No sé yo si esta pose consigue transmitir toda la sensualidad y erotismo de la mítica Cleopatra. Más bien parece que está hasta la p...irámide de estar sentada, ¡Ay! Qué dura es la vida de las cutre-figuritas.
...puñetera madre saben quién son. A veces, mientras curioseamos por las tiendas de todo a 1 € nos encontramos con figuritas de reinas egipcias que no está muy claro a cuál de estas antiguas egipcias representan. Si no tiene la corona de Nefertiti o está medio desnuda (Cleopatra) podemos meterlas dentro de este grupo de reinas "nisu". Tenemos bellos ejemplos como estos...
Reinas del cutrerío.
 Aunque siempre tiene que haber una excepción a la regla:

No lleva la corona de Nefertiti ni está desnuda como Cleopatra, pero no es una reina "nisu". Es nada menos que Meritamón, la hija de Ramsés II ¿Que por qué lo sé? Porque yo también tengo esta figurita y lo ponía en la caja ja, ja. ja.
Sin embargo, no hay reyes "nisu". Si lleva el nemes representa a Tutankhamón, y lo sabéis.

Egiptomaníaca, si tu churri ha aparecido en casa con una Cleopatra guarrilla como las de más arriba, págale con la misma moneda colocando al simpático dios Min en un lugar bien visible de vuestra casa.
También disponible en varios tamaños...
Nada combina mejor el amor al antiguo Egipto y al mal gusto que una bola de nieve falsa con una reproducción cutre de Tut y compañía. Porque todo el mundo sabe que Egipto es un país en el que nieva con frecuencia...
¡Que nieve sobre las pirámides!
Y para concluir esta segunda entrega de horteradas egiptomaníacas, no podíamos dejar de hablar del símbolo por excelencia del antiguo Egipto: las pirámides. En el "chino" de la esquina encontrarás gran variedad de pequeñas reproducciones de las de Gizah. Al igual que con los Tutankhamones, los artistas que las fabrican no le ponen ningún límite a su imaginación. Y, así, salen cosas como estas:
De plástico, metálicas, con "piedras preciosas" o incluso rellenas de purpurina y bolitas de colores, no hay límites en el mundo del egiptomaníaco hortera.
Aunque si miramos el lado bueno, siempre podrás usar este trasto inutil como pisapapeles...
Bueno, espero que os haya gustado esta breve recopilación y que no me echéis encima la maldición de Tutankhamón. Hasta el próximo domingo, amigos.
Más pisapapeles...

domingo, 12 de abril de 2015

Los retratos de El-Fayum

Muy buenos días, amigos del templo de Seshat. En esta primera entrada tras el descanso por Semana Santa voy a hablaros sobre las bellísimas pinturas de época romana conocidas como retratos de El Fayum.
Pero antes de eso quiero agradeceros vuestro apoyo, puesto que antes de la Semana Santa el blog tenía poco más de 400 seguidores en facebook y ahora mismo ya ha superado los 600 ¡Muchas gracias!

El oasis de El Fayum
El oasis de El Fayum está situado a unos 85 km al sur de El Cairo, en el desierto líbico, y desde antiguo es una región muy fértil debido a que el brazo del Nilo llamado Bahr Yusef nutre de agua el lago Birket el-Qarun, el antiguo lago Moeris. 

Contexto histórico
Tras la derrota de Cleopatra y Marco Antonio en la batalla de Actium y la posterior invasión de Egipto por parte del primer emperador romano, Augusto, Egipto se convirtió en una provincia más del Imperio romano en 30 a.C. 
Tal era la fertilidad del país que fue conocido como "el granero de Roma", y una de las regiones más fértiles de todo Egipto fue precisamente la del oasis de El Fayum.
En época grecorromana fue un activo centro agrícola cuya prosperidad y fertilidad hizo que en él se asentara un importante núcleo de población foránea. Será precisamente esta élite grecorromana la que se hará representar en retratos, entre los siglos I y IV d.C., fusionando dos mundos: el romano y el egipcio, a través de las técnicas pictóricas del primero y las costumbres funerarias del segundo.
Momia con retrato. Wikipedia
Estas tablillas pintadas, que se colocaban sobre el rostro de la momia de manera similar a como se hacía con las antiguas máscaras egipcias (como la famosa de Tutankhamón) reciben su nombre precisamente de este oasis, ya que es la zona donde se han encontrado mayor número de retratos; pero hay que decir que no es la única, ya que también se han encontrado en Saqqara, Tebas, Asuán, etc.
Fue en el siglo XVII cuando se encontraron por primera vez, siendo traídas a Europa por el noble italiano Pietro della Valle, explorador que viajó por todo Oriente Próximo.
Pietro della Valle
Fue a principios del siglo XX cuando el egiptólogo W. Flinders Petrie excavó y descubrió en Hawara y Antinoópolis la mayor cantidad de retratos.
Sin embargo, en otros casos estos retratos no se pueden fechar con precisión porque fueron extraídos de sus tumbas sin el rigor científico necesario, de modo que han quedado descontextualizados. Los egiptólogos tienen que recurrir entonces al análisis estilístico de las joyas, peinados y vestidos para poder datarlos con más precisión. Por ejemplo, basándose en los pendientes se sabe que el periodo más antiguo es el de los pendientes de bola, seguido por el de los de aro y, más tarde, el periodo de los pendientes colgantes. En cuanto al cabello, se imitaba, en el caso femenino, el peinado que hubiese puesto de moda la emperatriz del momento. En cuanto a los retratos masculinos, una de las maneras de datar es viendo si el difunto lleva barba o no.
La europea, por su tez pálida. 160 d.C.
Dos hombres jóvenes
Zenobia, bautizada así por el egiptólogo Ippolito Rosellini debido al gran parecido físico con su esposa.
¿Quiénes y cómo los hicieron?
No se sabe quiénes eran los artistas que realizaban estas pinturas, es decir, son anónimos. Tampoco se sabe con certeza si habría talleres especializados o si eran artistas itinerantes que iban de un lado a otro con sus materiales en busca de clientes.
 Lo que si se sabe es que habia una gran diferencia entre unos artistas y otros, ya que algunos retratos son auténticas obras de arte, mientras que otros son de peor calidad. Seguramente el precio variaría mucho entre unos y otros precisamente por ello.
Dos retratos femeninos de muy distinta calidad
Los retratos de El Fayum están claramente influenciados por los frescos de la pintura romana pompeyana y se realizaban bien sobre tela o bien, principalmente, sobre madera (de tilo, haya, ciprés, pino, sicomoro, higuera y, para los más ricos, cedro del Líbano).
En cuanto a las técnicas, había dos:
  • La encáustica: Consistía en mezclar los pigmentos con cera fundida, aceite de oliva y resina, y se aplicaba con pequeños toques de espátula. Esta técnica fue la más utilizada y, además, conseguía unos colores más brillantes.
  • La témpera: sobre un fondo blanco se aplicaban los pigmentos, que habían sido mezclados previamente con agua y clara de huevo.
Niño y hombre joven
¿Quiénes son las personas retratadas?
Las personas retratadas serían miembros de la élite, ya que este tipo de retratos no estaban al alcance de todos por su precio. Se pintaban probablemente aún en vida de la persona y se colgaban en la casa hasta su muerte. Los egiptólogos han llegado a esta conclusión por el brillo de sus ojos o el suave color de sus mejillas, que transmiten vida. Aunque sus miradas reflejen una mezcla de tristeza y resignación ante el inexorable final, tanto más si tenemos en cuenta que la esperanza de vida entonces no era la de hoy en día.
Irene. 40-45 d.C. Museo de Stuttgart
La mayoría de los retratos representan a individuos jóvenes, no mayores de treinta años, siendo menores los retratos de personas de mediana edad encontrados; otro grupo numeroso es el de los niños. Por tanto, podemos deducir que la esperanza de vida no sería mayor de treinta años y que había una gran mortalidad infantil.
 En algunos casos los retratos aparecen con el nombre e, incluso, la profesión del difunto, escrito en griego: es el caso de la profesora de gramática griega Hermione o de la matrona Isadora.
Retratos de personas de mediana edad
Pero, ¿eran griegos, egipcios o romanos? Lo más probable es que estas personas retratadas fueran en su mayoría griegos y romanos, aunque no se puede descartar el mestizaje con los egipcios. 
Para terminar, os dejo un vídeo donde el profesor José Lull nos explica breve y claramente esto (minuto 9:40 a 18:50). Hasta pronto.
Bibliografía:
-MASCORT, Maite. "Rostros de Egipto, miradas de eternidad". Historia National Geographic. 2004, nº 14, pp. 19-22
-Los retratos de El- Fayum. Egiptomanía. Barcelona: Planeta DeAgostini, 1997, volumen 4, pp. 928-933.
CASTEL, Elisa. "La tumba de Yuya y Tuya en el Valle de los reyes". Historia National Geographic. 2014, nº 131, pp. 92-94. - See more at: http://eltemplodeseshat.blogspot.com.es/#sthash.SRGFJRD4.dpuf

miércoles, 1 de abril de 2015

2ª colaboración en el blog Historiae: luchas dinásticas por el trono hitita

Buenas tardes, amigos. Como ya os dije hace unos días en facebook, me voy a tomar un pequeño descanso de unos días, pero vuelvo a partir del día 12 de abril con nuevas entradas sobre la historia de Egipto.
De momento, hoy ya podéis leer mi segunda colaboración en Historiae Blog. Aunque os dije que sería para el día 8, finalmente se ha adelantado una semana.
En esta ocasión, y puesto que Herodoto ya ha dado por finalizada la parte dedicada a Egipto y ha comenzado a escribir sobre historia de Oriente Próximo en su blog, hablo sobre las luchas dinásticas por el trono hitita, y más concretamente sobre el conflicto entre Hattusili III y Urhi Teshub. No es sobre Egipto, pero sí está en parte relacionado con la historia egipcia. Además, la hitita también es una civilización fascinante. Espero que os guste. 

 
Sin más, me despido de vosotros hasta dentro de unas semanas. Felices vacaciones y que Seshat os bendiga.



domingo, 22 de marzo de 2015

Los tesoros de Tuya y Yuya

Máscaras funerarias de Tuya (izqda.) y Yuya (derecha). Museo de El Cairo

¿Quiénes eran?
El matrimonio formado por la señora Tuya y el señor Yuya fue uno de los más importantes de la XVIII dinastía, no solo por sus orígenes nobles, sino porque estaban emparentados con la familia real; en concreto, eran los padres de la reina Tiyi, Gran Esposa Real del faraón Amenhotep III y, por tanto, abuelos de Akhenatón.

Probablemente Yuya tuviera ascendencia extranjera, en concreto siria, a través de su padre, aunque él habría nacido en la ciudad egipcia de Akhmín. Gracias al matrimonio de su pariente Mutemuia con Tutmosis IV, Yuya fue escalando posiciones hasta convertirse en el noble más importante del país. Un nuevo matrimonio terminaría por afianzar su posición: el de su hija Tiyi con el faraón Amenhotep III. 

En vida llevó los importantes títulos de: Padre Divino (es decir, suegro del faraón), Primero entre los Compañeros del Rey, Confidente del Rey, Amigo único, Profeta de Min, Gran Príncipe y Comandante de carros de guerra de su Majestad, entre otros.

Tuya era egipcia y llevó títulos como el de Ornamento Real, el cual la equipara con algunas esposas secundarias de faraones anteriores. Es posible que llevara este título por su parentesco con la reina Ahmose Nefertari, Gran Esposa Real del fundador del Reino Nuevo, Ahmose, que expulsó a los hyksos de Egipto. Esta relación explicaría por qué su hija Tiyi pudo llegar a ser la esposa de un faraón: por sus venas corría la sangre de la primera reina del Reino Nuevo.

Gracias al matrimonio de Tiyi con Amenhotep III sus riquezas aumentaron de tal manera que Tuya y su esposo pudieron gozar de una más que holgada vejez. Tuvo también varios títulos de carácter cortesano; además del ya mencionado de Ornamento Real, destaca el de Nodriza de la Princesa Sitamón, su primera nieta. Debió haber una relación muy estrecha entre estas dos mujeres, pues se han encontrado varios objetos con el nombre de Sitamón en la tumba de sus abuelos. También fue Jefa del harén de Min, Sacerdotisa de Amón y cantante de Hathor.

Silla de la princesa Sitamón

Desdendencia
Se sabe con seguridad que fueron los padres de, al menos, la reina Tiyi. Era tal la influencia que ganaron debido al matrimonio de su hija con el faraón que incluso se enviaron escarabeos a los reyes de Babilonia, Mitanni o Hatti, entre otros, en los que se decía que Tiyi era la hija de Yuya y Tuya, como si de reyes se tratara.

Estatua del sacerdote Anen

Se cree que fueron padres del sacerdote Anen, que ocupó un papel importante en el clero de Amón, y también se plantea que fuesen padres de Ay, quien muchos años después llegaría a ser coronado faraón de Egipto. La relación que unía a Ay con el siguiente faraón, Akhenatón, fue muy similar a la que unió a Yuya con Amenhotep III (Ay también recibe el título de Padre divino, que es como decir que era el suegro del rey). De hecho, son tantas las similitudes que Ay heredó casi todos los títulos de Yuya, a los que con el tiempo añadiría más, como el de visir. De igual modo, también Ay fue padre de una reina, Nefertiti.

Familia real de finales de la XVIII dinastía

La tumba de Tuya y Yuya en el Valle de los Reyes
Yuya murió en torno al año doce del reinado de Amenhotep III, cerca de los sesenta años. Algo más tarde moriría Tuya, a una edad similar o algo más avanzada, durante la segunda mitad del reinado de Amenhotep III.

Entrada y plano de la tumba

Estos personajes tan importantes de la XVIII dinastía contaron con un honor poco habitual, concedido por su yerno: ser enterrados en la necrópolis de los faraones, el Valle de los Reyes.
Fue en 1905 cuando el acaudalado mecenas neoyorquino Theodore M. Davies descubrió la tumba casi inviolada del matrimonio. Dos años antes, y junto al famoso Howard Carter, este millonario ya había descubierto otra tumba, la de Tutmosis IV.

Yuya, izquierda, y Tuya, derecha.

Fue el 5 de febrero de 1905, estando ausente Davies, cuando su equipo encontró el primer escalón de una escalera que conducía  a una puerta. Gracias a los escombros acumulados en torno a la pequeña tumba durante las excavaciones posteriores de las tumbas de varios reyes ramésidas, la tumba de Tuya y Yuya (KV46) permaneció oculta: el sello de la necrópolis permanecía intacto en la puerta, un chacal y nueve cautivos.
Sin embargo, como comprobaron poco después, la tumba no estaba inviolada: una pequeña abertura en una esquina no hacía presagiar nada bueno. A pesar de ello, cuando llegaron a la cámara funeraria, sencilla y sin decoración, encontraron varios objetos valiosísimos. Estas son las palabras que dejó escritas el egiptólogo Arthur Weingall sobre ese momento: 

Sarcófago interior de Yuya
Durante unos momentos no pudimos ver nada, pero cuando nuestros ojos se acostumbraron a la luz de las velas vimos un espectáculo que puedo decir con seguridad ningún hombre vivo ha visto jamás. La cámara era bastante grande, una caverna tosca. En el centro había dos enormes ataúdes de madera con incrustaciones de oro. Las tapas habían sido arrancadas por antiguos saqueadores y los ataúdes internos se habían desplomado, de modo que las momias habían quedado expuestas [...] Gaston Maspero (director del Servicio de antigüedades egipcio), Theodore Davies y yo nos quedamos allí boquiabiertos y casi temblando [...] Realmente pasmados, paseábamos la mirada por las reliquias de la vida de hace más de tres mil años.

Entre los objetos hallados había un carro de guerra, armas, cofres, sillas, instrumentos musicales, objetos de aseo, vestidos, adornos o un ejemplar del Libro de los muertos. 
Un hecho a destacar es el momento en que, al destapar una jarra de miel, aún pudieron percibir su olor. Wingall de nuevo nos habla de aquello:

Cuando vi aquello por poco me desmayo. La extraordinaria sensación de encontrarte mirando una jarra de miel tan liquida y pegajosa como la que se come en el desayuno y pensar que tiene 3500 años de antigüedad fue tan paralizante que se siento uno como si estuviera loco o soñando.
Carro ligero de guerra de Yuya

Todos los objetos fueron debidamente embalados y catalogados para evitar robos. Después, fueron enviados en barco hasta El Cairo, donde aún hoy día podemos contemplar los rostros serenos de este antiguo matrimonio egipcio y sus valiosos tesoros.

Sarcófago de Tuya

Bibliografía y webgrafía:

CASTEL, Elisa. "La tumba de Yuya y Tuya en el Valle de los reyes". Historia National Geographic. 2014, nº 131, pp. 92-94.

http://es.wikipedia.org/wiki/Yuya_y_Tuyu

http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/secciones/9675/tumba_tuya_yuya_valle_los_reyes.html#gallery-0


domingo, 15 de marzo de 2015

El calendario egipcio

Buenas tardes, amigos de El templo de Seshat. En esta entrada dominical os voy a hablar sobre el calendario de los antiguos egipcios.

El origen del calendario
Los inicios de la astronomía en Egipto se sitúan en el Neolítico, en torno al 4000 a.C., como prueba el yacimiento de Nabta Playa, que consiste en el alineamiento de varias piedras que reflejarían un primer intento de control del tiempo, basándose en el solsticio de verano (21 de junio, el día más largo del año). Pero este es aún un tema controvertido entre los egiptólogos.
Nabta Playa
Sin embargo, las primeras observaciones astronómicas indudables en el antiguo Egipto se sitúan en la I dinastía y será un poco después, en la II dinastía, cuando se cree el calendario civil u oficial, de 365 días, que supone el primer calendario solar del que se tiene constancia.

La importancia de Sirio y el Nilo
El calendario civil egipcio es agrícola, puesto que fue creado para determinar el ritmo de los trabajos del campo. De manera que se dividirá en tres estaciones, según las fases del Nilo a lo largo del año: 
  • AKHET, la inundación. Se compone de los meses de Thot, Paofi, Athyr y Koiahk. Como su nombre indica, el Nilo inundaba los campos.
    Los nombres del mes aparecen en egipcio, copto y griego
  • PERET, la germinación. Se corresponde con el invierno y sus meses son Tybi, Meshir, Famenot y Farmuti. Una vez retiradas las aguas del Nilo, los campesinos egipcios procedían a sembrar las fértiles tierras. 
    Corrección: Pa-en-Mejer/ Meshir (16 diciembre-14 enero)
  • SHEMU, la cosecha. Se corresponde con el verano y sus meses son Pajon, Payni, Epifi y Mesore. Una vez que los cultivos habían crecido, se cosechaban y almacenaban.
Por tanto, como vemos, el calendario egipcio constaba de 360 días divididos en 12 meses de 30 días cada uno, a los que añadían cinco más, conocidos como epagómenos. Estos cinco días, en egipcio heru repenet (Hrw rpnt) eran los dedicados a los nacimientos de Osiris, Isis, Seth, Neftis y Horus el viejo por ser los días en los que la diosa Nut pudo dar a luz a sus hijos, después de la maldición de Ra. 
Estos días ya aparecen atestiguados en el Reino Antiguo, tanto en inscripciones de tumbas como en los Textos de las pirámides.  
En cuanto al inicio del año, los sacerdotes egipcios se dieron cuenta de que poco antes de producirse la inundación del Nilo en el cielo nocturno aparecía, justo antes del amanecer, una estrella a la que ellos llamaron Sopdet, y que nosotros conocemos como Sirio. Al menos desde el Reino Medio este acontecimiento, el orto helíaco de Sirio, marcará la inminente y esperada inundación del Nilo.
Este fenómeno equivale aproximadamente, en la latitud de Menfis, al 19 de julio del año juliano o en torno al 20 de junio de nuestro calendario, el gregoriano.
Estatua del sacerdote astrónomo Anen. XVIII dinastía
Correcciones al calendario egipcio
El calendario civil egipcio constaba de 365 días, cuando la duración real del año es de 365,25 días (un año y 6 horas); es decir, el calendario egipcio no era bisiesto. En consecuencia, la salida de Sirio se retrasaba un día cada cuatro años.
Para intentar corregir este error en 238 a.C., reinando Ptolomeo III, se promulgó el decreto de Canopus, que impuso un sexto día epagómeno cada cuatro años, esto es, el calendario alejandrino. Pero los sacerdotes egipcios se negaron a aceptarlo.
No sería hasta el año 8 a.C. que, por imposición del emperador Augusto, los sacerdotes acabaron por aceptar este calendario, en detrimento del egipcio.
Tras el breve periodo de tiempo que Julio César estuvo en Egipto junto a la reina Cleopatra, en el año 46 a.C, por sugerencia de Sosígenes de Alejandría, el romano creará un nuevo calendario para Roma basándose en el de los alejandrinos: esto es el calendario juliano.

Por tanto, podemos decir que nuestro calendario actual (denominado gregoriano a partir de las reformas que el papa Gregorio XIII llevó a cabo sobre el juliano en 1582) está basado en el calendario de los antiguos egipcios.
Julio César y Gregorio XIII
Bibliografía y webgrafía:
-http://www.egiptologia.org/ciencia/calendario/fecha.htm
-Las tres estaciones. Egiptomanía. Barcelona: Planeta DeAgostini, 1997, volumen 6, pp. 1334-1337.
-CIMMINO, Franco. (2002): Vida cotidiana de los egipcios. Ed. EDAF. España, Madrid.
-BELMONTE, J.A. "El origen del calendario, la astronomía en Egipto". Historia National Geographic. 2013, nº 112, pp. 24-35. 

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