domingo, 17 de mayo de 2015

Los sacerdotes egipcios, "Servidores de los dioses".

Buenos días, amigos. En la entrada de este domingo os voy a hablar de los hombres y mujeres dedicados al culto divino en el antiguo Egipto que, como veréis, poco tienen que ver con lo que nosotros conocemos actualmente como sacerdotes.
Para empezar hay que decir que, al contrario de lo que ocurre hoy en día con los edificios religiosos, en los cuales puede entrar cualquier fiel para rezar o asistir a distintas ceremonias, en los templos antiguos el acceso estaba restringido. Esto era así porque se consideraba que el templo era, literalmente, la casa de la divinidad, y no un lugar de reunión para los fieles.
En el caso de los templos egipcios, únicamente el faraón y el clero, al ser estos los sirvientes de los dioses, podían acceder más allá del primer patio.

Durante toda la historia egipcia el faraón fue el jefe religioso que realizaba los principales ritos. Pero para el culto diario era imposible que el faraón estuviese presente en todos los santuarios de Egipto y ahí es donde entran los sacerdotes, en los cuales el faraón delegaba su poder para que realizasen el culto diario en su nombre. Esto era algo de vital importancia para la mentalidad egipcia, pues en caso de no presentarles las debidas ofrendas, los dioses podían darle la espalda a Egipto, con catastróficas consecuencias. De manera que el faraón (y los Sumos sacerdotes de cada templo en representación suya) era el garante de que reinara el Orden o Maat, frente al caos.

Jerarquía sacerdotal
En el momento en que un egipcio entraba a servir a la divinidad como sacerdote, pasaba a formar parte de una rígida jerarquía con varios niveles. Un sacerdote podía ir escalando posiciones desde abajo hasta los puestos intermedios o altos.
También hay que decir que cada templo era autónomo, es decir, no había ninguna subordinación jerárquica con respecto a cualquier otro clero o templo; aunque es cierto que se podía ser sacerdote de varias divinidades de distintas localidades, ésto solo indicaba la pertenencia de esa persona a organizaciones sacerdotales paralelas.

Dentro de la jerarquía sacerdotal nos encontramos con esta clasificación:
  • A) Alto clero: encargado del culto y las funciones directivas y disciplinarias.
  1.  Primer servidor del dios, (mal traducido en ocasiones como Primer Profeta); era el Sumo sacerdote. Su importancia y prestigio eran directamente proporcionales a los del dios al que servía. En algunos periodos de la historia de Egipto llegó a rivalizar con el propio faraón. Era el único, además del rey, que podía acceder al Sanctasanctorum.
  2.  Segundo, Tercer y Cuarto servidores del dios, en orden descendente de importancia. El Segundo servidor era el encargado de supervisar los trabajos en los campos y los talleres, y de controlar las embarcaciones que recibía el templo. El Tercer y Cuarto Servidor no tenían unas funciones claras, pero sustituirían a los dos primeros en determinadas ocasiones.
  3. Servidores del dios, eran los sacerdotes ordinarios, cuyo número sería mayor o menor dependiendo de la importancia del templo. Estaban organizados en cuatro grupos (phylài, 5 en época ptolemaica). A diferencia de los altos cargos de la jerarquía, eran sacerdotes temporales que cumplían sus funciones durante un mes; de tal manera que trabajarían un total de tres meses al año. Estaban dirigidos por un "ministro de los profetas".
  4. Padres del dios: situados inmediatamente después de los servidores; se sabe que pertenecían al alto clero, pero sus funciones no están muy claras.
    Sacerdotes llevan la barca sagrada en procesión
  • B) Bajo clero: funciones auxiliares. 
  1. Sacerdotes puros (o sacerdotes uab), encargados de la purificación ritual. Se organizaban también en phylài o grupos. Realizaban, además, otra serie de tareas diversas, como llevar la barca divina durante las procesiones; Sacerdotes lectores: como su nombre indica eran los encargados de leer los textos sagrados durante las ceremonias religiosas. Eran reconocibles por llevar una banda blanca sobre el pecho. Sacerdotes Sem, tenían funciones funerarias y eran reconocibles por llevar una piel de leopardo.
    Sacerdote Sem y lectores
  2. Sacerdotes pastaphòroi, palabra griega que designa a los encargados de llevar los objetos necesarios para el culto; sacerdotes encargados de los sacrificios animales y sacerdotes onirocritai, término también griego que se refiere a los intérpretes de sueños.
  3. Sacerdotes horarios: eran los encargados de establecer, mediante la observación astronómica, el momento exacto para comenzar los actos de culto y las festividades religiosas. También elaboraban los horóscopos, con los días fastos y nefastos del calendario.
  4. Sacerdotes músicos: uno de los grupos más numerosos de sacerdotes; su principal función era deleitar al dios con su música, tañendo instrumentos y cantando o tocando palmas. Podían actuar, en ocasiones, acompañados de sacerdotisas, bajo la supervisión del Director de músicos.
Esta jerarquía se refiere exclusivamente al sacerdocio masculino, que era el más importante y del que más información nos ha llegado.
Por otro lado, tenemos al personal administrativo y técnico del templo. La pertenencia al anterior grupo (sacerdotes) no excluía la pertenencia a este otro, y viceversa. 
Sacerdote astrónomo Anen
El ingreso en el ámbito del sacerdocio se producía por nombramiento del faraón o de un delegado suyo, pero en la sociedad egipcia existía la tendencia a transformar los cargos en hereditarios. Aunque el faraón podía intervenir personalmente para impedir esto, reclamando para sí, en ciertos casos, el nombramiento del sacerdote (por lo general de rango elevado) para recompensar con dicho nombramiento a un funcionario que le hubiera sido fiel, o para controlar que el clero de determinado dios no adquiriese un poder excesivamente importante, como ocurrió con el clero tebano de Amón.
Otra diferencia con los sacerdotes de algunas religiones actuales es que los temporales, una vez fuera del templo, llevarían una vida similar a la de cualquier otro funcionario laico de la administración egipcia. Además, podían tener otros cargos civiles (por ejemplo Hapuseneb, personaje de tiempos de la reina Hatshepsut, fue al mismo tiempo visir y Primer Servidor de Amón), ni tampoco les estaba prohibido casarse; de hecho, como ya he dicho, el cargo podía llegar a ser hereditario, de padres a hijos.
Una última y fundamental diferencia con las religiones monoteístas actuales es que los sacerdotes egipcios no predicaban los dogmas religiosos entre la población, es decir, no eran proselitistas; nada tenía que ver el culto oficial, y sus grandes ritos, con el culto popular.
Naos del templo de Edfú. Fuente: http://amigosdelantiguoegipto.com/?page_id=8783
Pureza y tabúes
Tanto el alto como el bajo clero debían ser considerados puros (uab, en egipcio) para poder acceder a los recintos sagrados; de modo que llevaban a cabo un ritual de purificación, que consistía en una serie de baños a lo largo del día en el lago sagrado, la eliminación del vello corporal e, incluso, mantener una buena higiene bucal, masticando sales de natrón. Ni el faraón estaba exento de esto, ya que debía recibir un baño (en su caso, en la privacidad de un palacio vinculado al templo) antes de los ritos.
En palabras de Herodoto, que visitó Egipto en el siglo V a.C.:
Los sacerdotes se afeitan todo el cuerpo cada tres días, para que ni un solo piojo ni ninguna otra impureza repose sobre ellos mientras sirven a los dioses. Los sacerdotes visten solo una túnica de lino (la lana estaba absolutamente prohibida) y sandalias de papiro; no les está permitido llevar vestido ni calzado de otro material. Se lavan dos veces por el día y dos veces por la noche con agua fría; ejecutan miles de ritos religiosos, se puede decir, pero disfrutan también privilegios de no poco valor. De sus propios bienes no consumen ni gastan nada, sino que se cuecen para ellos alimentos sagrados y una gran cantidad de carnes de buey y de oca a diario, y reciben también vino de uva, mientras que no pueden alimentarse de pescado...Las habas no toleran siquiera verlas, porque las consideran una legumbre impura. No hay un solo sacerdote para cada divinidad, sino muchos, y uno de ellos cumple las funciones de sumo sacerdote, y cuando uno muere, su hijo le sucede en el mismo cargo. (Herodoto, II, 37, 2-5)
En cuanto a los tabúes alimenticios, existían unos determinados para cada dios, de modo que variaban de una ciudad o provincia a otra. Tampoco podían mantenerse relaciones sexuales durante el mes en que estuvieran prestando sus servicios como sacerdotes. De puertas para afuera del templo, sin embargo, no existía la obligación del celibato para los miembros del clero.
La ofrenda diaria
A lo largo del año, se realizaban diversos ritos y ceremonias en las distintas festividades religiosas. Pero, además, cada día en cada templo de Egipto debía celebrarse la ceremonia del culto diario, que constaba de tres etapas:
Seti I quemando incienso ante mesa de ofrendas
  • Al amanecer, un sacerdote horario que se encontraba en la terraza del templo comprobaba que fuese la hora correcta para comenzar el culto. A su señal, unos sirvientes preparaban el alimento de la divinidad, mientras los sacerdotes se purificaban. En procesión, acompañada por música, se marchaba en comitiva para depositar las ofrendas del dios en las mesas de ofrendas. Posteriormente, el Sumo sacerdote, en representación del rey,  abría la puerta del santuario y rompía los sellos del naos donde se guardaba la estatua del dios. Luego lavaba, vestía y perfumaba con ungüentos la imagen, le daba de comer simbólicamente, quemaba incienso y, finalmente, volvía a cerrar y sellar el naos, hasta el día siguiente. La comida retirada que había sido ofrendada el día anterior se repartía entre los sacerdotes
  •  A mediodía tenía lugar una nueva ceremonia, que consistía en hacer unas libaciones con agua sobre las estatuas del faraón y de otros dioses que habitasen también en el templo.
  • Por la tarde se ofrecían de nuevo alimentos y bebidas, esta vez en las capillas laterales.
Sacerdotisas
Sarcófago de Henutmehyt
El oficio más habitual entre las mujeres egipcias era el de sacerdotisa, tanto de dioses  como de diosas. Su principal función era la de entretener a estos con sus cantos, danzas y conciertos. Así tenemos a cantoras, instrumentistas o bailarinas; rara vez nos encontramos con una Suma sacerdotisa. Otro tipo de sacerdotisas eran las puras o uabet que, al igual que en el caso masculino, eran las encargadas de los rituales de purificación, acicalamiento del dios, transportar la barca divina o ayudar al alto clero.
A la cabeza del clero femenino estaba la reina, que poseía el título de Esposa del dios.
Durante el Reino Nuevo el título de Suma sacerdotisa del dios Amón recayó sobre la hija del rey, también denominada esposa divina de Amón, Adoradora del dios o Mano del dios, cumpliendo el papel de esposa de Amón en los rituales importantes y llegando a gozar, en la dinastía XXIII, de un poder político sólo superado por el faraón.

La egipcia no era una religión revelada y, por lo tanto, las vocaciones no existían. Por el mero hecho de serlo, los sacerdotes egipcios no estaban obligados a comportarse como ciudadanos modelos. Para ejercer el cargo no era necesario demostrar ser un dechado de virtudes y en ese sentido no se les exigía más que a cualquier otro ciudadano. Los sacerdotes egipcios eran, sencillamente, funcionarios encargados de realizar una misión administrativa más, no guías espirituales y consuelo del prójimo. Gentes del valle del Nilo, J.M. Parra Ortiz.
Bibliografía:
-DONADONI, Sergio (1992): El hombre egipcio. Ed. Alianza. España, Madrid
-CIMMINO, Franco (2002): Vida cotidiana de los egipcios. Ed. Edaf. España, Madrid
-FLETCHER, JOANN (2002): Egipto, el libro de la vida y la muerte. Ed. Círculo de lectores. España, Barcelona.
-CASTEL, Elisa. "Sacerdotes del antiguo Egipto". Historia National Geographic. 2009, nº 65, pp. 36-47.

4 comentarios:

  1. Magnífico, como siempre, es un deleite leer tus artículos. Un abrazo

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  2. También parece ser que hubo sacerdotes no tan dignos de ese “ministerio” como se refleja en el papiro firmado por el sacerdote Hor.

    Que narra lo acontecido con la investigación de seis sacerdotes del templo de Sakkara que fueron acusados de falsificar momias de animales, aunque cobradas como auténticas a los ciudadanos, y utilizadas como ofrendas votivas a los dioses.

    Gracias una vez más Isabel ;-)

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    Respuestas
    1. Hola, Mariano. Pues sí, hay varios casos de sacerdotes que no se portaron de un modo adecuado. Gracias a ti, un saludo.

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